Sep 052011
 

Subiendo la gran cuesta que nos lleva hasta el Lotus Spá, se yergue orgulloso a pesar de los años…..

Ya veo que te has parado en mi zaguán… Quiero que lo observes. A simple vista es un edificio derruido, por el que parece que ha pasado un terremoto y no te equivocas. Nada tuvo que ver los cincuenta años de ocupación japonesa en la sorprendente isla de Taiwán, todo lo contrario, cuando quedó destruido por esa fuerza de la naturaleza, el pueblo taiwanés, gente paciente y mirada con las creencias del ser humano, supo respetar lo que quedaba de él y aún permanece en pie . Subiendo ladera arriba en el distrito de Xinbeitou y tras un muro de piedra ve pasar el tiempo y a la gente que le rodea. Ve al niño nacer y se alegra por ello. Lo ve madurar día a día y se alegra por ello. Ve liberarse su alma del cascarón, y se alegra por ello. Y todo esto le llena de fuerza para mantenerse en el tiempo y estirarse un poco más al paso de la gente haciendo crujir el viejo armazón y sonríe en lo más profundo de su corazón de madera por la necedad del ser humano que no ve más allá de lo que tiene delante…
Como ese viejo templo japonés, procuro pasar por la vida erguida, luchando por no caer ante el empuje del viento de los tropiezos, del tifón de la mezquindad, del seísmo de la soberbia, e intento asirme, aunque no siempre lo consigo, a una punta de la estrella de la comprensión, o a un cuerno de la luna de la misericordia , y cuando la tierra florece un buen remedio para la ira y el come cocos, es mezclarse con las gotas de lluvia de primavera. he dejado el bálsamo que alivia el alma para el final: Mirar siempre a los ojos y apretar con fuerza la mano que te ofrecen. Te has parado en mi zaguán: gracias por ello.