Jun 052012
 

 

 

 

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Para no olvidarme de la Gran Shanghai:
De su gente y su” sonrisa de sueño”, de los rostros impasibles, de sus caras hoscas, de las miradas furtivas de asombro  y curiosidad; de sus noches con sus dias. De sus olores; a veces fáciles de respirar. De sus “Lolitas”, sus encajes, sus mitones, sus lazos en la cabeza. De sus mujeres sin edad por ese aire adolescente, que ellas NO quieren dejar escapar.
Para no olvidarme de las hojas caídas y los barrenderos ensartándolas una a una…”trabajo de chinos” ¡Verlo para creerlo!
Para no olvidarme de la Gran Dama, que se funde en un abrazo con las aguas del Huangpú. Aguas que arrastran historias, leyendas, secretos de ajuste de cuentas y muerte para hundirlas en el Mar de China. Un mar de leyenda de cuentos de hadas, de piratas, de aventuras sin principio ni fin.
Para no olvidarme de los malos sueños, que los tuve, ni de los sueños dulces que tambien los hubo. De sus amplias avenidas, del rojo de su bandera y sus estrellas doradas, ondeando por toda la gran ciudad.
Para no olvidarme de los taxis pero si de sus taxistas, cimarrones sobre ruedas, que no se cortan ni un pelo a la hora de escupir. Escupir, escupir, escupir… y otra vez ¡verlo para creerlo!
Para no olvidarme del glamour y la miseria que la envuelve. De su “gente local”. De sus pisos diminutos ocupados por familias, tres o cuatro…quizá más. De sus edificios grandes de apartamentos de lujo, del “Gran Hotel”, del JIN MAO de mis amores; te llevo en el corazón.
Para no olvidarme, eso JAMÁS, de alguien a quien dejé inmerso en la Gran Shanghai…
Para NO olvidarme…