Mar 112014
 

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Una está de suerte ¡ja! Los hados del motor y los duendes de la carretera, han estado conmigo. Han dejado su impronta con un beso de viento en mi piel,y su aroma a gasolina colandose en mi nariz a través de “mi braga colorá”.Hacía un sol tan atrevido,casquivano y coquetón que me ha calado hasta los huesos a pesar de las gafas de sol. Un hueco para las motos entre cientos y cientos de hermanas, que llegaron primero por ser sus dueños,unos más tempraneros y otros por no haberse metido en el sobre en toda la noche. Nos perdemos entre la gente que huele a limpio, o a sudor con solera siguiendo el hilo que lleva al ovillo del tufillo barbacoero de la concentración. La gente se apelotona ante la fiesta de carne, y las birras sepultadas entre el hielo de los barriles apilados al otro lado de la improvisada barra.En medio del tumulto,escucho un “CHURRIIIII”!!! a la vez que algo de color de rosa se abalanza sobre mi dandome un abrazo de oso con cigarrillo, y lata de birra aprisionda en la mano.Es la linda Vanesa,una niña de Mercadona en la que Dios debió de derramar más de la mitad del salero, que guarda para aderezar al género humano:razonamiento que me lleva a pensar el por qué hay tanto malaje por el mundo. La miro preguntandome como ha dado con nosotros,y la respuesta no se hace esperar: “¡Eres inconfundible” ¡Que cosas tiene la chiquilla que con esa camiseta rosa tan veraniega y escotada me hace tiritar de frio,pero claro por sus venas la sangre corre como un potrillo desbocado,mientras la mia anda más dormida.Charlamos,reimos,y acabamos con las Cocacolas,diciendo “adios” hasta el próximo encuentro en Mercadona un dia cualquiera.
El ambiente…la exibición del motero profesional,los puestos de complementos para todo ese mundillo tan particular…la fauna;no se si ibérica,pero fauna…los olores,los colores,las motos…La mañana que volvimos a pasar con Doyo…Todo forma parte de mi vida,porque no voy a negaros que subirme a una moto me da la vida,y si es con la gente que quiero,me la da más.
Y una concentración motera con Manolo,mi hijo Doyo,Álvaro y la niña Vanesa…
Y una mañana para no olvidarla…
Y porque no voy a negar que la moto me da la vida…
Y los hados del motor…
Y hacía un sol tan atrevido,casquivano y coquetón…

Mar 082014
 

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Ha sido una tarde mágica;de esas que salen bien sin programar. Las motos rodando por los caminos entre huertas con olor a campo, y anuncio de primavera prendido entre los rosales de tallos verdes y árboles a medio vestir. Braga hasta las orejas,mentoneras ajustadas,chaquetones abrochados arropando el cuello; las botas en los pedales,y el runrún de los motores como la mejor y más bella melodia. El viento en la cara y el sol rodando en el horizonte, casi a punto de perderse entre los mares de plástico y los campos de alcachofas. Y huele a campo,y un bache y otro. “No corras Doyo”…”No corro mater”,me dice con la sonrisa en los ojos mientras sale primero a la carretera.Tras él, nosotros. En los semáforos la gente mira y yo sonrio pensando, que nadie imagína que al chico de Suzuki Hayabusa 1300 le siguen sus padres…y una sonrie…y una es feliz mientras piensa en lo maravillosa que puede ser la vida. ¡Que bello es vivir! Que estupendos estos ratitos buenos.
Una ermita con su “Virgen del Pasico” y un bareto con Coca Cola y cafés. El tiempo pasa sin pensar entre charla,risas,y esa magia flotando en el ire del anochecer. El padre mira al hijo y el hijo mira al padre, que no puede desdibujar de su cara ese sentimiento de orgullo por tenerlo a su lado; por disfrutar esa tarde de invierno pillada sin premeditación ni alevosía.
Y ha sido una tarde mágica,de esas para no olvidar.
Y la braga hasta las orejas,mentoneras ajustadas y el runrún de los motores…
Gracias Doyo por esas horas que has compartido con nosotros
¡Este es mi chico guapo!
Un beso.
Mater