Ago 252011
 

De las paredes colgaba también la foto del Apolo XI, dedicada por los astronautas al señor Chiang, en recuerdo de su llegada a la luna el 20 de julio de 1969.


Con el general Mac Arthur , fue el general más condecorado, de los E.U. participó en tres guerras: la 1ª, 2ª, y la de Corea.

 

Al lado del rey Hussein de Jordania...

 

Junto a "Alma Grande"...

 

 

También lo recibió Reagan. El señor que está detrás del presidente americano, creo que estaba contando las monedas que llevaba en el Bolsillo,porque quería un paquete de cigarrillos, en previsión de que la reunión fuera larga y tendida...

 

Con Lindon B. Jhonson...

 

El último Cadillac del señor Chiang. Regalados todos por no se que jefes de estado...

 

En esta foto se ven reunidos al Dr.Sun Yat Sen, y a Chiang kai Shek. el encuentro fue en un vagón de tren, para decidir un asunto crucial de toda la movida que se traían. la leyenda dice más o menos: "un corazón, un alma". Duelo de titanes. 6 de junio de 1923...

 

Este cuadro del señor Chiang, está realizado con letras del alfabeto chino... todo un trabajo de idem...

 

No resulta nada especial pero a mi menencanta...

ste es mi chico, y no va con la colección, ej, je, je...


 

En el museo, había una exposición itinerante,creo, aquí os dejo una pequeña muestra de aquello ¡todo un lujo para los sentidos, si los saborearais al natural...

Y aquí una servidora ante una preciosidad de orquídea, que no es de tela, ni de plasticorro:es naturaaal ¡Y una recitándo El Quijote para entretenerlas y las tengo canijas ¡brrrrr! aquí salen hasta en el borde de la carretera.

 

Y por fin en el interior del mausoleo, llegamos al museo, en donde entre otra piezas estupendas, nos encontramos con este pequeño Buda tallado con el corazón de ese tronco, que porque mi consorte no me dejó pararme a contar los anillos que tenía, que si no os cuento el montonazo de siglos que llevaba a cuestas, y como no entiendo ni torta de mandarín, pues tampoco pude descifrar el papelito, en donde lo explicaban.

 

En el artesonado,inmenso y maravilloso, domina el sol, símbolo de la bandera de Taiwán.

 

Y aquí el señor Chiang, una soberbia estatua sedente, custodiado por dos guardias, que aunque parezcan muñequitos salidos de un huevo kinder, son de carne y hueso. lo que ocurre es que están entrenadisimos para permanecer de esa guisa durante una hora...

 

A puntito de pegar el salto...

 

Ya se van, pero no creáis que por la puerta grande, no, ahora pegan un giro hacia la izquierda, y desaparecen por una puerta que hay justo al lado de los guiris asiáticos.


Como comprendereís estas fotos pertenecen a toda una secuencia que no voy a poner aquí,primero por no aburriros, y segundo porque no acabaría nunca.

 

Y coincidimos con el relevo de la guardia, bueno coincidir, lo que se dice coincidir... llevábamos esperando un ratito largo, pero al final lo conseguimos...

 

¡Tachaaaannn! y aquí la causas de nuestros desvelos, de nuestros sudores , de nuestra meta en ese día ¡Por fin el Mausoleo!

 

Ya queda menos ¡ayyyy la osteoporosis!

 

No es que la bandera fuera ridícula en consonancia con el mástil, es que el ídem era larguisimooooo.

 

¡Una foto para la posteridad!

 

 

Preciosa panorámica del conjunto.Entrando por el zaguán del fondo, a la izquierda, el NationalConcert Hall, y a la derecha,el National Theatre ¿Theatre? bueno si no está correctamente escrito, lo corregís mentalmente.

 

Que le hagas la foto...que te des prisa, que se va a volver de espaldas... ¡que le hagas la foto c....! ya déjalo, nos da la espalda. si estáis pensando que era un señor ¡error! era una chica.


El orden de los factores no altera el producto" ¿no es eso?, bueno pues ateniéndome a tal contundencia, yo confieso que esta foto no sigue el orden, es la que debería haber salido en primer lugar.Es, como diría yo... como mi zaguán más o menos; es decir, la pueertecilla por donde se entra al piso, je, je, je...

 

Y aquí el mausoleo... aquí los turistas con la boca abierta, je, je,je...

 

 

 

En este rincón estaba yo para paisajes ¡menudo lío tenía con el viento que se empestiñaba en llevarse mi paraguas del Seven Eleven! No, no no ¡eso si que no!

 

está bien...esta bien... si hubiera crecido un poco más ahora estaría admirando lo que hay al otro lado de la baranda...

 


A través de los cristales una hermosa lámpara preside el interior del teatro...

 

 

 

a la sombra del humilde porche del National Theater, que por cierto a esas horas estaba "no operativo". Lo que si estaba operativo era el restaurante, pero no pudimos comer, porque eran las tres de la tarde y a esa hora ya estaba "la cocina cerrada",así que muy amablemente, nos indicaron la cafetería, en donde nos comimos un "sanwis jamón de york y queso,muy historiado, que me creó un gran dilema,no diré que existencial pero casi, del que aún no me he recuperado, y es que la cotillear el bocata, algo marrón apareció ante mis ojos, con un mini rábano a modo de rosa de pitiminí, y la verdad es que todavía no se lo que me comí, pero me lo comí, con hojas de rábano incluidas...

 

 

Dinastía Zhou…dinastía Qin…..dinastia Han…Jin, Sui, dinastía Tang con la emperatriz Wu, ; dinastía Song, Yuan, y dinastía Ming, y Qing, y con esta llegamos al quid de la cuestión, a lo que Ángel , diría…:
– ¡Lo sé, lo sé! “El Último Emperador”…
por eso del cine, ya sabéis; a lo que yo me enrollaría contándole, que fue considerada una dinastía opresora impuesta por los manchúes, con su estilo de peinados, su forma de vestir, y su lengua, cortesana; y que tras unos cuantos siglos de vicisitudes, entre ellas las dos “Guerras del Opio”, y la guerra chino –japonesa, en la que “los japos”les dieron “pal pelo”, y dijeron…: “Corea va por libre” Y el gobierno imperial manchú no tuvo más remedio que darle la libertad. Y volvieron a hablar, y dijeron: ¡me la quedo! Y se quedaron con Taiwán. Pues bien, tras todos estos desaguisados los chinos “de toda la vida” dijeron basta de “manchutadas”, acabando con el derrocamiento del último emperador: el pobre y pusilánime Puyi, el que pasaba las horas muertas con sus juguetes occidentales y su profesor de inglés . Justo en el año en que mi padre “Ojos de Gato” vino al mundo: 1912.
Y asi, tras años de inestabilidad política, toma las riendas Chiang Kai – Sehk, que para no perder la costumbre, también tiene sus problemillas con el Partido Comunista Chino, y los “japos” que quieren más del pastel, así que como si se fueran de camping, se van a invadir a sus vecinos de enfrente, y allí estuvieron durante ocho años, cuando parecía que ya el infatigable Chiang Kai – Shek podía calzarse las pantuflas y fumarse una pipa mientras su enigmática mujer , le va hablando de los problemas domésticos, salen los comunistas dando la lata hasta el punto de “llegar a las manos” en una guerra civil, en la que gana los de..: “todo para todos, pero la bicicleta es mía, ¿eh?”, y no le queda otro remedio que saltar el charco e instalarse en la preciosa isla de Taiwán, junto a su gobierno, parte del ejército y simpatizantes, en donde pasan los días soñando con reconquistar el continente. Al final el “prefe” de los chinos comunistas: Mao Tse – Tung, un señor con un uniforme horrible de color gris, y unas enormes entradas en la cabeza, se asoma un día al balcón de de la ciudad Prohibida de Peking y grita a los cuatro vientos que la china imperial de toda la vida es ahora “la Republica Popular China”, o lo que es lo mismo: “otros vendrán que de casa te echaran”
En nuestros días el pueblo de Taiwán aún sigue soñando con recuperar el continente, pero en mi humilde opinión, ni falta que les hace, pues debería bastarles con su pequeño país que aunque pequeño, es grande por su gente y su belleza natural: ¡Te quiero Taiwán!
Hoy los taiwaneses, aunque orgullosos de pertenecer, por voluntad soberana del pueblo, a La República de China, no olvidan al hombre que los condujo hacia la libertad de pensamiento y decisión, y en su memoria erigieron un complejo mausoleo custodiado en una inmensa plaza por el Palacio de la Música y el Teatro Nacional, en donde, por casualidades de la vida en esos días representaban: “Carmen”, de Georges Bizet” ¿O debería decir Alexandre César Léopold Bizet? que también, vaya suerte la del pobre : “se compró un circo y le crecieron los enanos”. El pobre Alexandre Cesar Leopold Bizet , tras una depresión la palmó a los treinta y siete abriles , sin haber disfrutado las mieles de “Carmén la de Merimeé”. No se, pero presiento que en su día, esta “escribana nueva”, se va a sentir algo identificada con el caso ¡sin depres porfa, que la vida es bella!
………….¡Corre, y déjate de rollos que va a empezar el relevo de la guardia! me dice tirando de mi mano escaleras a bajo en dirección al mausoleo, sin inmutarse por las fatigas que corremos mi paraguas verde y yo, bajo la aplastante solana de las cinco de la tarde. Al bajar la larga escalinata del teatro, le digo con la mano haciendo de visera por el machacante sol…:
– Mira que jarras de bronce, tan bonitas…
– no son jarras, son papeleras…
¡Papeleras! por fin tropezamos con papeleras ¡Que bonitas! Que bonitas, pero nada más. Porque el engorroso botellín de agua, que hacia rato había vaciado, siguió en mi mano, por seguir al “correcaminos”.
A la entrada, un cartel pide respeto por el lugar en que el visitante se encuentra. En el interior, bajo una gran cúpula con la bandera de Taiwán en lo alto, una gran estatua sedente de Chiang Kay Sehk nos recibe acompañado de su guardia de honor.
El hombre que le dio la identidad al pueblo de Taiwán no reposa en ese mausoleo. Su lugar de descanso se encuentra a unos treinta y cinco kms. Al S. W. de Taipei, pasado el pueblo de Dasi, en un tranquilo parque natural.

…………- ¿Ángel has visto el monumento a Chan Kay Chen?
– No tengo tiempo…
– ¡Pues tú te lo pierdes, cerdito!
Y seguimos engullendo la cena, , bajo la tímida mirada de una muy jovencita camarera, que se derretía por el retoño.
– ¿Has visto como te mira la muchachita? : tenía una larga trenza y unas graciosas gafitas, que le daban el aire de una incipiente adolescente.
– Quita, quita… eso me faltaba. Entre esta y el “mariquita” del Mac Donals, ando aviado…
– Esta la tienes justo al lado de la jaula – le digo con picardía
– Por eso casi no vengo. – me dice dejando a un lado los palillos, y observando como los coloco yo.
– No se te ocurra clavarlos…
– ya se, ya se… que es de mal gusto y les daría un patatús…
En Taiwán, no se si en el resto del Sureste Asiático también, clavar los palillos en posición vertical en un cuenco de comida, significa llamar a la muerte, porque recuerda a los palos de incienso que se colocan en vertical, al igual que nosotros las velas, para ofrendar a los dioses y difuntos.

Ago 252011
 

Pasada la curva, nos encontramos a este señor entre sus tomates y rosales. Ahora que tanta falta hace la concienciación de lo importante que es cuidar

 

como esta moderna biblioteca,hay unas cuantas en taipei para uso y disfrute de universitarios y del público en general. Merece la pena visitarla.

 

Ya en el interior

 

…….Como tantas otras noches no paramos a un taxi. Preferimos caminar dando un paseo ladera arriba, hasta el hotel, que realmente no estaba tan lejos del apartamento; es un bello recorrido que merece la pena hacer, admirando la vegetación, mientras inspiras profundamente para llenar los pulmones de aire limpio con olor a tierra mojada. Se quedó a un lado el museo Etnográfico, custodiado por una guardia de simpáticos enanos de madera, con los que tuve el honor de compartir una foto , y sin salirnos del camino bajamos, siempre lo hacíamos cuando subíamos andando hasta el hotel, unas escaleras para admirar desde esa perspectiva la biblioteca: un moderno y diáfano edificio en el que, como en una “granja de hormigas”, podías ver a las personas buceando entre libros. Y allí, desde un suelo de madera y apoyados en la baranda de un río de aguas termales, estuvimos no se cuanto tiempo, enganchados a la mágica visión que las nubes de vapor dibujaban en la noche a la luz ambarina de las farolas, y a la seducción de las caprichosas siluetas, distorsionadas por el vaho, que a lo largo de los márgenes veíamos; formas en las que mi “exacerbada” imaginación quería entrever espíritus del bien y del mal, pero que no eran otra cosa que “pobres mortales” con el agua hasta la rodilla, buscando alivio para sus maltrechos huesos. Un mar de nenúfares, y unos peces de colores, junto al ruido casi ensordecedor de ranas y cigarras, completaban la escena. Con la sensación, al menos yo, de salir de un cuadro continuamos, paso a paso, dejando a tras los cuatro o cinco hoteles de la zona con sus luces y música navideña, en pleno junio, subiendo la cuesta hasta divisar entre los árboles el pequeño templo japonés derruido, tiempo atrás, por un terremoto; el santuario nos daba la bienvenida indicándonos que el Spá estaba cerca, y que solo quedaba pasar un pequeño hotel, y doblar peligrosamente a la derecha en donde la curva de la carretera se estrechaba hasta e punto de que solo cabía un vehículo.
– Hazme una foto con la bruja
La comienzo de la curva una pequeña bruja tradicional, de las de escoba y barbilla puntiaguda, vigilaba al caminante desde la columna en la que había sido colocada. Cosa entraña en esas latitudes puesto, que sepamos, en su cultura, si existen las brujas, no creo que las materialicen con gorro, verruga y escoba…
– Good night… – la fina vocecita de la recepcionista me hizo sonreír recordando el comentario del cerdito, sobre la voz de “camionera”, que ponen cuando creen que nadie las oye…
– Good night…- respondo yo con el mismo timbre de voz, recogiendo la llave de nuestra habitación.

…………. – Ángel ¿has visitado la biblioteca y la parte del río, que hay yendo para el hotel?
– no me he dado cuenta de que por allí haya una biblioteca…; la zona del río si, y es guapa…
– ¡Hombre, pues me alegro que hayas visto algo!
– Mater, que lo tengo al lado…
– Si, pero la biblioteca no la has visto…
– Vale, cuando tenga un momento iré…
– Y de los enanos que hay en la acera del museo Etnográfico?
– A esos si los he visto, porque me recuerdan a ti…
– Sabía que me ibas a decir eso je, je, je…