Mar 182015
 

 

Y pasito a pasito La Sombra del Egombe Egombe va llegando hasta vosotros...

Y pasito a pasito La Sombra del Egombe Egombe va llegando hasta vosotros…

 

Y estoy encantada.Tan encantada, que casi casi hago palmas con las orejas, de ver a ese libro tan querido, ocupando un lugar entre los libros de unos grandes almacenes que tod@s conoceis. Espera ilusionado en El Corte Inglés de Murcia, a que alguien acabe implicándose en las vidas de los personajes que llenan sus páginas,  hasta el punto de reir, llorar, saborear y escuchar el repiqueteo de la lluvia cayendo sobre los tejados de cinc y la buena tierra roja embarrada,  hasta cubrir de potopoto los caminos de esa Guinea de nuestra niñez. La Cruz del Sur brillando en el firmamento… la pálida luna iluminando calles y poblados dormidos, ajenos a la vida que bulle en lo más profundo de la selva, en donde el okume, la samanguila, el palo rojo, el palisandro y tantos y tantos otros forman, junto al árbol del ébano  esa selva temida y amada a la vez por blancos y negros…
En los apiladeros del bosque se escuchan los golpes acompasados del hacha abatiendo el okume, la samanguila, el abebay… Uno, dos… tres… Luego el ir y venir de las grandes barcazas y remolcadores como la Manukanela arrastrando las trozas de la madera bella, hasta la cuenca del rio Benito y el estuario del Muni.
La estación seca y la de las lluvias.
La fuerza de los tornados arrasándolo todo.
Un calor pegajoso pegado a la piel.
El sonido del tam tam…
Un grupo de vencejos abanicando las nubes…
Los murciélagos al filo del anochecer…
El llanto de un niño rompe el silencio…
Una choza de nipa y el humo del hogar…
El deseo blanco…
El deseo negro…
La risa, los juegos de una infancia feliz…
El primer beso y los pechos de paloma…
El primer pitillo y el jugar a ser mayor…
Un bolero de Machín, adorna el aire de una noche perfumada de jazmín.
Una bandera ondeando al viento…
Unas niñas danzando al ritmo de la maringa…
Una Plaza de España, con su Guardia Colonial…
Un cine Okangón, con su aroma a cacahuete tostado…
Las orgullosas “mamás” con sus “monguitos” dormidos, envueltos en popós de mil colores…
Y el veneno en la piel de esa Guinea…
Y el amor a esos recuerdos dormidos en nuestra memoria…
Y el sueño imposible de volver a esa tierra que nos vio nacer…
A esa tierra que nos vio morir…

La Sombra del Egombe Egombe es todo eso y más. Es un poco la vida de tod@s los que allí vivimos y dejamos tanto.
El viejo Camaró, la dulce Sara,”Ojos de Gato”, la Escopetilla,Tatineta, la niña blanca Gelinda, Pantaleón… personajes entrañables de esta historia real como la vida misma, con la que sé que más de un@ os sentireis identificados.