Feb 212016
 

Ojos de Gato 001

Hoy, 12 — 4 — 1946
Querida Sarita.
Sé que no me vas a creer si te digo he perdido toda la ilusión que con relación al permiso llevaba. Cuanto más me alejo de ti, más te echo en falta y todo me es completamente indiferente. Tanto en Tenerife como en Las Palmas he procurado pasarlo lo mejor posible, mas mi pensamiento volaba hacia ti y pensaba lo muy diferente que juntos, los dos, lo habríamos pasado en este viaje. Por mi parte espero que todo llegue y se arregle a medida de nuestros deseos y que dentro de tres o cuatro meses más podamos reunirnos.
En Cadiz me encontré con el capitán Calonge, al cual lo vi muy contento. Me preguntó por todos vosotros y me dijo que cuándo nos casábamos, recomendándome mucho no te hiciese una mala jugada, de ello bien sabes que no hay cuidado. Dice que ya tiene ganas de volver, pues se encuentra sin cuartos. Desde luego te participo que la vida está muchísimo peor de lo que allí nos imaginamos.
Esta tarde salgo para Bilbao. Nada más. Te escribiré desde allí.
Te quiere mucho,
Ángel

 

Feb 122014
 

 

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Rebuscando entre las carpetas de las tropecientasmil fotos que guardo en mi viejo “ordenata”,acabo de encontrar esta, de cuando una era joven y resultona. Es un carboncillo de una fotografía tomada en la cubierta del barco que nos llevaba de Canarias a Cadiz,para disfrutar de unas vacaciones. Hacía un dia precioso,y una con el pelo al viento,y ajena a los tropezones que te da la vida,era simple y llanamente feliz con sus dos retoños,el tercero aún estaba “durmiendo en el costal de su padre”. Llevaba un vestido negro con volantes de colores,del que me quedé prendada al verlo en un escaparte, de una calle cualquiera, de “la bella Tenerife”,que no dudé en ponérmelo nada más subir al barco,aún sabiendo que con dos retoños, de uno y cinco años,iba a durar impoluto,lo que tarda en colarse el agua en una cesta,pero no me importaba;nada me importaba excepto la luz de los últimos rayos de sol reflejados en sus ojos.
La tarde caía;un retoño jugaba tirado en el suelo con olor a brea y a sal marinera,y el otro hipaba desconsolado porque un dientecillo de leche se afanaba en romper su encia.
– Deja que te haga una foto…
-¿Para la posteridad?
– Para ahora mismo;para siempre.
Y…desde hace años,y ahora en “la posteridad”,preside el salón de nuestro hogar,un carboncillo que una vez salio de sus manos. Unas manos de trazo firme, y tan llenas de amor,que a una la hicieron bella entre las bellas,sin serlo.
Y rebuscando entre las carpetas de las tropecientasmil fotos,que guardo en mi viejo “ordenata”,encontré este rayo de luz de sus ojos que aquí dejo para vosotros.