May 112012
 

Era primero de mes y habían cobrado.Esta vez sería distinto: – te lo prometo-le había dicho-,Por esta virgencita que llevo al cuello,te prometo que esta vez será distinto.Y el la creyó.
Dio de desayunar a los niños,un vaso de leche,de ese cartón que la buena de Amparo;su vecina del primero le dejó…La había sacado de tantos apuros…que si una sopa de sobre,que si un pan,unas galletas…pensaba extendiendo, hasta lo imposible, los restos de margarina en las rebanadas de pan.
Abrió el portal y una ráfaga de viento helado le dio los buenos días.Los pequeños protestaron y ella les caló los gorros de lana hasta las orejas para después estampar un beso en sus narices.Luego,se arrebujó en la bufanda y, agarrando el carro de la compra, salió sin más a la selva de asfalto.
-¿Por qué corres? -Le dice Pablo-Siempre corres al pasar por el quiosco…¿Es que no quieres que te vea Julián?
Ella frenó en seco,ante la salida del niño.Hasta su hijo mayor;ese hijo concebido en una noche de San Juan, diez años atrás, se había dado cuenta¿Tanto se le notaba?Le daba la espalda pero,aún así no podía dejar de sentir sus ojos clavados en ella.Una punzada de asco se le clavó en la garganta.Asco por ese hombre que compraba su miseria.Asco por ese vicio irrefrenable que la obligaba a venderse como una gallina en un mercado de feria.Asco por ella misma, que no tenía valor para acabar con la pesadilla de su vida…
-Qué. ¿Al colegio? Vamos,tomad unas “chuches” que os regala el “tío Julián”-le dice alargándoles una bolsa de gominolas,y la vista puesta en ella.
– No.Déjaló…gracias…tenemos prisa-contesta acelerando el paso con el pequeño Borja lloriqueando por las golosinas,y un Pablo algo rezagado y pensativo.
A la puerta del colegio,entre la algarabía de niños de todas las edades,de padres con prisas,de coches mal aparcados y de una aire envuelto en churros y café,abrazó a sus hijos,con ese abrazo fugaz conque los despedía cada mañana, al entrar en el edificio, por estar lleno de culpa.
-Mama…
-¿Que?
-Nada…-dijo Pablo agarrando de la mano enguantada a su hermano.
-Estaré aquí a la una,como siempre…-la caricia de sus dedos se pierde en el aire,porque el niño ya le había dado la espalda tirando de Borja.
– Ya… -Le oyó decir.
Los vio subir las escaleras perdiéndose entre un mar de gorros,carteras,y chiquillos atropellados por llegar los primeros a las aulas.Y se sintió fatal.No podía soportar la mirada de su hijo mayor clavada en ella.Esa mirada de reproche que tanto la incomodaba…Y es que él NO podía saber de ese lado oscuro de su vida ¿Como iba a saberlo? Ni su marido lo sospechaba…Dejó atrás a “Las Franciscanas” haciendo lo imposible por no torcer a la derecha:<>.Pero sus pies no la obedecieron,y su voluntad tampoco.
El local no estaba tan lleno,como otras veces,y no pudo dejar de sonreir pensando que quizá las “Amparos”de turno, se habían puesto de acuerdo para No sacar de apuros a gente como ella.Se sentó en una mesa solitaria,no sin antes aparcar el carro de la compra aún vacío:<>-se dijo sin mucha convicción.
-Dame dos…- pidió a la muchacha de los cartones,abriendo el monedero.Allí estaba la confianza,que una vez más, el bueno de Antonio había depositado en ella:treinta euros para la compra del hogar.Agarró el billete sin pensarlo dos veces y se lo entregó a la muchacha.
El ruido de las bolas al girar en el bombo.La voz monótona y machacona del hombre joven que desgranaba los números.El sonido del fajo de cartones que la repartidora llevaba,martilleando sus tímpanos…El sudor que le corría por las sienes junto a ese escalofrío que le bajaba por la espina dorsal cuando escuchaba cantar ¡linea!.
-¿Va a tomar algo? – Con blog de notas y bolígrafo en mano,una camarera de carmín rojo y pompa de chicle, la miraba con aire aburrido.
– Un botellín de agua- acertó a decir, tras una lucha encarnizada con una garganta reseca y atenazada por el remordimiento.
-¡Cuareta y ocho! ¡veintidos! ¡cuatro!…
-¡Bingo! – la maldita palabra salió de la mesa de al lado.Una mujer de pelo color panocha con falta de tinte,levantaba uno de los cartones, de los seis que llevaba a remolque,con el mismo brío que Lancelot enarbolando el pañuelo de Ginebra en la punta de su lanza.
Salió a la calle llevando el carro de tripa vacía,y un monedero triste y ajado. Una hoja arrastrada por el viento de otoño se enganchó en su pelo,y unas cuantas más pasaron rozando sus piernas para ir a parar al árbol de al lado. Y el,a deseó ser una de esas hojas para perderse sin más entre la gente,los árboles;bajo las ruedas de un coche…¡Se odiaba! ¡Se odiaba!¡Se odiaba! ¡Cómo se odiaba! con cada paso que daba deshaciendo lo andado.¡Cómo se odiaba!
Desde la ventana de la habitación vio la persiana echada del quiosco con el cartel de:”Vuelvo enseguida”.Pero solo fue por un momento hasta caer de rodillas…
Tres pares de ojos la miraban mientras servía el puchero:la mirada confiada de “su Antonio”,la ingenua de su hijo Borja,y la de Pablo clavada como un dardo en el corazón.
Y desde la ventana de la habitación vio la persiana con el cartel:”Vuelvo enseguida”…
Pero solo fue un momento hasta caer de rodillas…siempre le pasaba igual…

Abr 292012
 

Y quiero ser el viento que se pega a tu espalda
Yo quiero ser…
Y quiero se la brisa que acaricia tu cara.
Yo quiero ser…
Y quiero ser la llama de esa vela que enciendes en tu baño.
Yo quiero ser…
Y quiero ser la espuma de la esponja, que corre por tus  brazos.
Yo quiero ser.Siempre he querido ser…
Y quiero ser toalla
Yo quiero ser…
La sombra de tus ojos,la crema de tus patas,”las de gallo”,la de la celulitis,la laca de tus uñas,el cepillo de dientes.Que loco estoy ¿No?
Y yo quiero ser…
Y ser,y quiero ser la almohada que abrazas por las noches cuando piensas en mi….porque piensas en mí¡Eso lo sé! aunque nunca lo has dicho…aunque no me lo digas…aunque nunca dirás “te deseo”…”no puedo estar sintí”.Yo eso lo se.
Yo quiero ser…
Y quiero ser la taza que se asoma a tus labios.
Yo quiero.Quisiera ser…
Y quiero ser el vaho que roza tu nariz.
Y yo quiero ser…
Y quiero ser la menta,el azúcar,la cuchara,el culo de cristal de es vaso de té,que bebes cada tarde antes de dar las seis.
Y yo quiero ser…
Y quiero ser,si puedo,el borde de tu falda para sentir tu piel.
Y yo quiero…y yo quiero…y yo quiero…
Y quiero…y quiero,y quiero…quiero…quiero…Yo quiero ser…
Yo quiero ser la cinta de tu pelo,la marca del tirante de tu sujetador,que te oprime suave ¡Que locura! quien pudiera ser marca,o por necesidad tirante.
Yo quiero ser…
Y quiero ser ,si tú me dejas,aquello que nunca te atreviste…
Yo quisiera,he querido y quiero…
Y quiero los deseos encerrados en el fondo de tu alma que se mueren por salir.
Yo quiero…
Y quiero la flor de citrone que resbala por tu cuello, y se queda en el escote de tu pecho, sin atreverse a bajar al abismo de tu ombligo porque sabe que será su perdición.
Y Yo quiero…siempre he querido…
He querido y quiero con la fuerza del deseo reprimido, resbalar como un bichillo por tu pecho y engancharme a tu cintura de cayena,y correr por esa parte del deseo que no me deja dormir.Esa parte del deseo que no me deja pensar…que no me deja soñar…que no me deja ser yo.
Y yo quiero…Quisiera ser…tu pantalón de pijama,la camiseta del “Barsa” que te pones “pá”dormir.
Y yo quiero ser…
Quiero serlo todo amor…
Quiero…¡Quiero! ¡¡¡Quiiieroooo!!!
Quiero cabalgarte amor con la luna en la ventana,el geranio en la maceta,y el loro en la habitación.
Y Engancharme a tu cintura…
La camiseta del “Barsa”…
Y la flor de Citrone…
El abismo de tu ombligo…
Y esa menta,y ese azucar,la cuchara y ese culo de cristal…
La vela ,la toalla,la sombra de tus ojos…
La taza,el vaho,la nariz…
Y Quiero,Quiero,y ¡¡¡Quiiieroooo¡¡¡
Y dejame que quiera, quererte entre las flores de la retama amor.
¡Y porque piensas en mí!
Y la flor de Citroné.

Gudea de Lagash

Ene 312012
 

 

 

Rula el Cuentacuentos, es su destino,deambulando por Oriente y Occidente,circundando la tierra con sus mares; rozando con la punta de los pies las dunas del desierto…Aupado en un cuerno de la luna acaricia con sus manos las estrellas…El Cuentacuentos, que es narrador, fabulista, fantasioso, y algo burlesco, le hace cucamonas a la vida y se para en el borde del abismo, en el linde de lo bueno y de lo malo, embaucando con embustes a la muerte.Exhausto el cuerpo,precisa un descanso en el sendero que llega hasta el pasado…Hoy necesita – piensa-, sentarse en un recodo del camino y ver pasar la vida por delante.Él necesita, no mirar hacia atrás sino al presente…Hoy el cuento no muestra hojas amarillas,ni olor a viejo, ni pátina del tiempo,pero espera que te quedes a su lado. Siéntate junto a él y mira hacía adelante…
De un salto, se ha sacudido el tiempo dormido y con el corazón en vilo, asoma la cabeza esperando ver algún ser vivo.Su mente llena de historias;las manos inquietas, prestas a bailar sobre el teclado,anhelan la atención de algún humano.Su alma enamorada de la vida grita al viento:
– ¿A donde vas amigo tan aprisa?¡para un momento!porque tengo que contarte lo que siento…porque tengo que ganarte con mi cuento… Escucha al Cuentacuentos que asomado al balcón de tu mirada,espera que no sean rechazadas las fábulas, leyendas y vivencias, que guardó para ti con impaciencia.
Párate amigo, y escucha al Cuentacuentos;escucha al Cuentacuentos…
A ti, que ahora duermes para soñar…
A ti, que ves pasar la vida desde tu caleidoscopio de colores…
A ti, indómito amigo que gustas de llamar al pan, pan, y al vino, vino…
A ti, poeta soñador; curioso amigo que quieres que destape el cofre de la magia por saber de Babieca, de hordas y demás…
A ti, amigo impaciente que esperas como un niño ilusionado que llegue el Cuentacuentos a tu hogar,te pido que le siembres el camino con dulces palomitas y “chuches” de algodón…Y a todos los tocados por la magia…Chiiiissssss… Si queréis escuchar:el Cuentacuentos os invita a soñar…
El Cuentacuentos no sabe medir el tiempo.De poco le sirve la clepsidra que custodia en su alforja.La guarda, tal vez, para captar los dorados reflejos del sol que recogen las gotas de lluvia en su carcel de color…La conserva, quizá como un niño, creyendo que en ella hallará reflejada tu imagen…O quizás porque sueña en que un día,verá tu sonrisa brillar en el basto cristal…
El Cuentacuentos no sabe medir el tiempo…
Se pregunta el Cuentacuentos:
¿Sigues ahí vida humana?
¿aún estás al otro lado de la valla en un rincón de aquel jardín?
¿sigues ahí?
Porque tengo que contarte… ya sabes…
Porque aspiro a que me escuches… si tú quieres…
Porque quiero que tu quieras escucharme…
Porque… porque…
¿Aún estás al otro lado de la valla?
Ruge el mar, baten las olas, y en su refugio del acantilado,allí en aquel paraje agreste y
escarpado, remembra un pasaje muy, muy lejano,de un buque, de la mar, del océano…de un mortal que huyendo del pasado,se afana en desechar de la memoria episodios de guerra y de revancha.Del mortal, en su talega conserva los recuerdos,de esos…de los que hieren por dentro,que una noche cruzando el océano lanzó a sus aguas negras y profundas creyendo el infeliz, el pobre humano,librarse de este modo de cadenas;de esas que axfisian el alma penitente…
Ese ser extraño y solitario que gusta de narrarte aquello que recoge por el mundo,te ruega que le escuches como siempre…Lo estoy viendo ¿No lo ves tú?Te está haciendo señales con la mano…Te llama por tu nombre… No, no es el viento ni tampoco el murmullo de la mar.Te estas equivocando, torpe humano.Vuelve la vista hacia el acantilado ¿Lo ves ya?Es el Cuentacuentos, no le hagas esperar.Te aguarda en su refugio,allí en aquel paraje agreste y escarpado, donde no suele llevar a los humanos…
¡Corre! ¡Vuela! Te espera el Cuentacuentos…
Toc, toc, toc… ¿Hay alguien en casa? El Cuentacuentos, llama a las puertas.Sabe que unas las encontrará cerradas, con el pestillo echado y el candado con tres vueltas de llave… Algunas, con la cancela entreabierta, no sin cierto recelo, le invitarán a entrar. No importa, el Cuentacuentos sabe esperar… Otras, las más, abrirán no solo las puertas sino también balcones y ventanas:
– Es necesario – piensan – que no se acabe la magia en mi hogar…
– Necesito – dicen – que no se apague el candil de la ilusión…
Y ahora dime… ¿Como tienes la puerta tú?No importa, el Cuentacuentos sabe esperar…
Está cansado.Tal vez vapuleado por el tiempo.Quizá por lo vivido que le pesa en el alma,y le embota la mente…El polvo del camino pegado a su atavío.La pie curtida y seca,denuncian esos surcos trazados por el sol,el frío del invierno, y el viento azotador.Sabe bien que no puede acomodarse.Entiende bien que es su destino rular por los caminos para ir dejando día a día, año tras año¡Toda una vida!lo que quiere contar, sin volver la vista a tras
Dime Cuentacuentos quien marco tu sino…Quien tornó la vida que debías tener,por andar los senderos,por subir las cañadas…por bajar las laderasy llegar hasta el mar…
Cuentacuentos dime:¿cambiar si pudieras, tu destino harías?
El cuentacuentos dice:
-No puedo trocarlo…llevo el polvo del camino pegado a mi atavío y la mente hechizada por todo lo que he visto,por todo lo vivido…Ven humano y camina a mi lado mientras te cuento todo lo soñado,y te relato todo ¿lo vivido?Ven y camina a mi lado…
De la talega de su memoria ha sacado el Cuentacuentos una de tantas historias: la ha salvado del olvido…
Viajando por el mundo. de ciudad en ciudad,de pueblo en pueblo, y de aldea en aldea. Confundido con el humo del hogar, zambullido en el agua de las fuentes, de los pozos, de los ríos, y del mar.Transportado por la brisa de la noche, y embarullado en aromas de jazmines y azahar. Encantado de narrarte lo que otros han vivido: El Cuentacuentos espera, como siempre, que le quieras escuchar…
Hoy la luna no asoma entré las nubes…Es una noche oscura;sin estrellas…El mar, extrañamente inmóville ha prohibido a las olas que acaricien la arena,y le ha pedido al viento que pase como brisa,como un niño descalzo…como una pluma de ángel…como un beso robado…Y el viento le pregunta:
¿Por qué estas hoy tan triste?
¿Por qué no ruges mar?
Y el mar va y le contesta:
Me falta el Cuentacuentos…
Hoy no se donde está…..
El Cuentacuentos se encuentra lejos allende la mar.Está buscando a un humano, en otro tiempo y lugar…
– Estas buscando en vano, Cuentacuentos ¿Lo sabes? – le grita el mar.
– Estoy buscando en vano.Lo sé… ya lo sé.Estoy buscando en vano…Lo sé…¡Hoy no quiero contar!
La cabeza apuntando al cielo y en sus ojos el reflejo de la luna enamorada. De esa luna amante, amiga, talismán adorado; paciente escuchadora de sus cuitas…Todo eso encierra para él esa luna enamorada…
Un leve soniquete acompaña al Cuentacuentos con cada movimiento de sus pies; con cada alzada de cabeza hacia la bella enamorada, por mirarla del derecho y del revés. De los cascabeles que ciñen sus tobillos y le adornan la punta de los pies, apenas queda alguno; se han quedado en el camino.Uno lo perdió, según contó, en un día de lluvia bajo los soportales de una plaza cualquiera, de un pueblo olvidado allende las montañas donde los pastos son más verdes, y las mariposas parecen que tienen pétalos de rosas y no alas. Se le cayó en un adoquín del gastado empedrado pisado a lo largo de los siglos por tal cantidad de vida, que no parece piedra sino raro y bello ópalo negro.Allí en una exigua oquedad quedó perdido, eso creyó, más el cascabeleo amigo le obligó a mirar atrás, algo inusual en él:
-Merece la pena- dijo al ver que un pequeño desvalido lo encontró-. Alegrará tus dias y tu vida cambiará, porque habrá alguien que te acogerá”.
Otro se soltó cuando brincaba entre las flexibles ramas de un retamal. La culpa fue de las flores; de esas flores amarillas que tanto le alegran la vista cuando sus ojos cansados por la fatiga necesitan cerrarse. Es entonces cuando ellas, las que adornan la retama, iluminan su mirada: -¡No importa! su música servirá de abono; es necesario que salpiquen las laderas y los bordes del sendero…
No mires a la luna enamorada, sigue contando Cuentacuentos; sigue contando… Déjala que se oculte un momento, o algo más de tiempo, tras la nube que ha venido a visitarla…
– No me gusta esa nube – dice frunciendo el ceño-,porque en ella he perdido más de uno de esos cascabeles que han formado parte de mi vida,cuando al soltar mi mano de uno de los cuernos de la luna enamorada he ido a caer en su blando y húmedo regazo ¿Me los ha devuelto? No. No me gusta esa nube, que al igual que escondió en su interior lo que le daba alegria a mi vida, también puede que un día se quede para siempre con mi luna.No me gusta esa nube…otro día te cuento…
-Adiós Cuentacuentos…
– No digas adiós obtuso humano. El adiós es el final: con el adiós no hay marcha a tras. Dí hasta que nos encontremos en los pueblos, en los campos, en los ríos, o en los mares. O di si quieres, hasta que los hados, los duendes, o los trasgos inquietos y traviesos, nos vuelvan a juntar, pero no digas adiós…
Se aleja el Cuentacuentos, y con él, la imagen de la luna enamorada que ahora duerme tras la nube ladrona y casquivana. Sin mirar atrás camina dando saltos por escuchar el sonido de los cascabeles que ciñen sus tobillos y le adornan la punta de los pies. Una mano en la talega, porque de su interior ha de sacar un par de ellos que ha quitado de esa nube casquivana.
Brinca el Cuentacuentos, mientras dirige sus pasos a la amiga retama.
– Dime ¿regresarás algún día?
La vista alzada porque algo ha llamado su atención. Es una nube.Una única nube pintada en el azul que toma forma de niño, de delfín o de león,según la meza el viento, o le de forma la imaginación…
– Que has de emprender una marcha, eso ya lo se…Pero dime Cuentacuentos ¿vas a volver? que buscas Cuentacuentos.¿ Volverás algún día?
– No lo se. – contesta con la vista perdida en el cielo dormido- Busco una estrella pequeña…y es tal su pequeñez, que nunca ha llamado la atención de los humanos.
– Pero tú la necesitas ¿no es cierto?
Es el hogar de mis ancestros…Hoy necesito de su luz y su calor…me hace falta algo de valor porque tengo que enfrentarme a Morta, a Décima y a Nona…Me hace falta valor ¡Mira !allí está mi estrella ¿la ves torpe humano?-El Cuentacuentos señala un punto en el cielo cuajado de luz-.¿La ves torpe humano?
-No…no se donde está…
– ¡Hombre necio!te lo advertí: es la estrella que ilumina el corazón, que calienta el alma, que templa la razón, y eso pobre humano…
– ¿Regresarás algún día Cuentacuentos?
– Ahora deja que me enfrente a mi batalla, después:no lo sé…

…………….

Buenas noches tristeza…hola y adiós…
Te alejo de mi vida,hoy te quiero ahuyentar…
¡Da media vuelta y vete! No te soporto más.
Deja que el navegante atraviese la mar.
Quiebra el hilo de la desolación,
que también has sabido anudar al alma del trotamundos;
al maltrecho corazón del Cuentacuentos..
Buenas noches tristeza…
hoy te digo: ¡Hola y adiós! ¡hoy voy a contar!
Toc,toc,toc ¿Hay alguienen casa?
¿Sigues ahí vida humana?
Porque tengo que contarter…ya sabes…
Porque quiero que tú quieras escucharme…
¡Corre¡ ! vuela! Te espera el Cuentacuentos.
No importa:
El Cuentacuentos sabe esperar…
Gudea de Lagash
Ene 232012
 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una siempre pensó que no había cosa más tonta que subirse en una cesta y elevarse como un globo de feria…Oportunidades no me faltaron durante nuestros años en aquel aeropuerto de Gerona ,pues salían cada sábado desde el río elevándose al cielo como pompas de jabón.Lo cierto es que era algo digno y bello de ver pero nada más.En cambio mi consorte disfrutaba como un “marranillo en una charca” con aquellas movidas sabáticas junto al dueño de uno de los globos,un siquiatra marchoso al que le importaba un comino chafarle al dueño del campo de turno los tomates, las sandias, o las alcachofas,según pintase.Las oportunidades no me faltaron,eso era cierto, pero mi espíritu indómito,aventurero y adrenalínico hasta el coma,prefirió otro tipo de altos vuelos como el de lanzarlo desde una altura de 4800 pies  enganchado a un monitor al que no tenía el gusto de conocer, y al que iba pegado como un sello a una carta:un tandem,un mono cutre, un casco  y MUCHAS  ganas de volar  le llevaron a ese coma adrenalítico del que aún hoy no ha despertado del todo.
Y una, había siempre pensado en lo que debían ser esas hazañas a lo Julio Verne tan “pasadas de moda”, cuando mis hijos me embarcaron en un regalo de cumpleaños ideado para ese padre al que tanto quieren:¡un viaje en globo! ¡No veas! una pataleaba,protestaba, y se deshacía en “peros” para no experimentar esa “aventura”,aunque de nada sirvió, así que tras un tiempo de espera por causas ajenas a nuestra voluntad y a la de los organizadores, pasaron los días y una mañana -ayer sin ir más lejos-,me encontré esperando en una gasolinera a que vinieran a buscarnos para unas horas de “adrenalina pura”.
Llegasteis, en una furgoneta Jose Antonio,Pilar y”tú:perdóname si no recuerdo tu nombre pero soy un desastre para retenerlos en la memoria, y en este caso te tocó a ti y alguno más.El caso es que mientras te observaba a través de mis gafas de sol pensé en que debías tener la edad de mi hijo pequeño,ese que anda por Shanghai. Y así comenzó ese día entre presentaciónes tímidas y repeticiones de nombres que,  como he dicho,el disco duro de mi cerebro no retuvo con nitidez.Eramos tres parejas cuyo único lazo de unión se encontraba en ese remolque enganchado a la furgoneta:el globo de aire caliente que nos haría soñar – aunque yo en esos momentos me preguntara que ¿qué iba a hacer yo subida en un cesto suspendido en el aire?-. Y así fue desde el instante en que lo vi desplegarse al sol de la mañana;de una mañana preciosa  en donde ni el viento ni la brisa mostraban su lado más canalla…Armasteis el globo con la tímida ayuda de alguno, y el cliqueo de más de una cámara de fotos siguiendo toda la parafernalia que a mi me pareció harto complicada. Todo estaba dispuesto y llegó la hora de” subir al cesto”:- ¡ja! ¡Ahí te quiero ver  hermosa! – me dije yo solita cuando observé que NO había escaloncitos para subir-  ¡Dios! tod@s suben sin problemas…-me repetía mentalmente.Pero al final la octava pasajera, logró colarse dentro del cesto ¿mimbre?.Recuerdo que me impresionó el calor de la llamarada al soltar el gas, y como empezó a elevarse dejando a tras la figura de Pilar que debía seguirnos con el furgón hasta el punto de aterrizaje.
-Que mire usted que yo que quiere que le haga…no si ya se que intenta cazar patos, pero eso de que se asustan al paso del globo…
Yo no podía creer lo que estaba oyendo.Pensaba que estaba de broma,aunque había escuchado perfectamente como sonaba su móvil ¡Ja,ja,ja!
-Si es que siempre están igual-comentó “el master”.
-No se mueve el globo…Estamos parados…-dije yo flipando en colores por la sensación tan extraña que estaba experimentando ¡Ni un gramo de aire parecía que corría entre nosotros!Me sentía como un jabugo colgado en una alacena-Pero merece la pena-pensé- estar aquí a 1800m de altura contemplando este paisaje.
– Ahora nos movemos a 11 kilómetros por hora. -creo que comentó José Antonio “el master” del globo –
Ahora parece que avanzamos. Es más divertido cuando el viento acompaña y podemos volar más bajo:la gente saluda desde tierra y se observa con detalle todo lo que nos encontramos a nuestro paso…pero el viento es el que manda.- pero a mi me pareció que el momento que estábamos viviendo ya tenía los ingredientes deseados:diversión,emoción y encanto;mucho encanto.
Vi a lo lejos, el furgón conducido por Pilar a punto de perderse bajo un puente de carretera. Y una granja con un buen número de ovejas que caminaban en un estúpido círculo una y otra vez,algo típico de las ovejas puesto que mucho seso no tienen…Pasaron ante mis ojos infinidad de terrenos cultivados en perfectas cuadrículas, y viveros de palmeras,que para eso estábamos por los dominios de Elche. Una muchacha adiestraba un caballo en otra granja.Unas salinas,un Mar Menos a lo lejos,un mar mediterraneo justo en frente,y la sombra que iba proyectando el globo sobre los campos.pasamos por encima de un enorme camping con sus caravanas perfectamente alineadas en sus calles, y la piscina,ahora duemiendo el momento del invierno.Cruzamos sobre una urbanización de chalets con piscina y de uno de ellos salió un hombre cámara en ristre, para inmortalizarnos,agitando la mano como un poseso;bueno y como una posesa que era yo devolviéndole el saludo.
-Vamos a descender hasta ese terreno…-dijo el chico” sin nombre”,el que me recordaba a mi hijo el sanghaines,señalando un campo que al parecer, y a pesar de su verdor,era un campo sin sembrar…
Mientras todo el mundo estaba enfrascado en la operación, yo observaba el furg-on acercándose por el camino entre los sembrados.
-Sujetaros ahora que esto se va a mover un poco -nos recomendó el “master Jose Antonio”.
Con un par de movimientos algo bruscos-todo hay que decirlo,aunque como el piso no era de cemento, y el cesto no tenía patines,era algo perfectamente normal-, tomamos tierra.
Mientras se desmontaba el globo,aquel camino campero se convirtió en la sexsta avenida de Nueva york, con los coches que aparecieron por “birlibirloque”,queriendo pasar justo por donde estaba el globo.Y se les dejó pasar, con toda la amabilidad de la que son capaces esas tres personas tan acostumbradas a lidiar este tipo de situaciones,aunque para ello hubiera que andar tirando del furgón con el remolque marcha a tras y “para alante”,según conviniera a la maniobra de “dejar pasar”.Y si a todo esto hay que añadirle un par de señores mayores,de campo,montados en bicicleta,preguntándome a voz en grito que si eramos de “la tele” y “que si luego había comida”…pues un poco “Almodovar”,si quedaba la escena.¡Por favor ! que me había olvidado de nuestro amigo salido de la nada:¿?¿?¿?¿?¿ -no recuerdo tú nombre discúlpame-,y Ángel Luz,un niño pequeño parapetando la timidez propia de los niños, en el interior de la capucha de su jersey de lana.
– Si estás detrás de la cámara te pierdes los momentos…-me dijiste “hombre sin nombre”.
Y yo pensé que tenía parte de razón;solo parte porque para mi es más importante”guardar esos momento”.Y hablamos del “caralibro” el Facebook,y de mi página web:”La isla de las orquídeas”,aunque tu luego la bautizaras con:”La isla de las cebollas” ¡Ja,ja,ja! Si se me llega a ocurrir antes quizá me habría quedado con ese dominio ¡Que ideas!En fin amigo “sin nombre”,ya solo me queda decirte que fue,cuanto menos,interesante charlar contigo y divertido la ocurrecia que tuviste al hacernos la foto del grupo con eso de”mirar al pajarito”¡Ja,ja,ja!
Todo un placer conoceros amigos aventureros.Fue todo un placer compartir esa coca de verduras y esa copa de champán que en mitad del campo Nuestros guias tuvieron el detalle de ofrecernos.
Todo un placer:Sandra y su pareja-lo siento olvidé el nombre-,el muchacho murciano que el día anterior cumplió años y al que su chica,una muchachita encantadora le regaló esa aventura en globo,Pilar la chica del furgón,el “master” Jose Antonio y el chico que tanto me recordaba a mi hijo pequeño.Todo un placer haber compartido esa mañana junto a vosotros.
Un abrazo en la distancia y que la vida os trate bien.

Gudea de Lagash

Dic 032011
 

 

Y hoy he pegado la nariz al cristal de la ventana...

Hace frío. Hoy hace frío, y al frío lo acompaña un viento despiadado, y una lluvia cansina y aburrida de tanto resbalar por los cristales, aceras y azoteas;de tanto empapar hasta los huesos… de tanto pie mojado, que solo cae feliz cuando se estrella en todas las cometas de colores, que se abren a su paso en mitad de las calles de pueblos y ciudades.
Hace frío.Hoy hace frío, y al frío lo acompaña un viento brusco  y de poniente ,que sopla importándole un comino,solo un comino, que el gorro azul de lana que adorna tu cabeza decida abandonarte,y que esa falda corta que envuelve tus caderas juegue a ser abanico, que se abre y que se cierra, al paso de su furia por no poder colarse entre tus piernas que guardan unos pantis aguerridos de gruesa lana negra.
Hace frío.Hoy hace frío, y he visto en tus mejillas al pasar,en un momento dado,cuando te has acercado a la parada de taxis, con taxistas aburridos de ver caer la lluvia en el cristal de escobillas caidas y capós embarrados por el polvo, de escuchar los seriales, el fútbol,las noticias…un huerto de manzanas que haría las delicias de la bruja del cuento de la Blanca y los enanos. Del cuento de la Nieve y la madrastra.
Las manos enguantadas,tus pelo lacio al viento, y esa falda coqueta que encierra tus caderas rendida en la batalla  se abre en abanico, dejando ver tus piernas de pantis aguerridos de gruesa lana negra.
Hace frío.Hoy hace frío y por no salir de casa,he pegado la nariz al cristal de la ventana;de esa ventana mía con visillo de polvo que me aisla de todo menos de las manzanas…de tu gorro de lana, de tu falda coqueta, de tus pantis…de tu voz amor…
Y hace frío…
Y un viento despiadado y una lluvia cansina …
Cometas de colores…
Una manzana… un huerto…
Una madrastra y la Nieve…
Una Blanca y sus enanos…
Un cristal y una ventana…
De tu voz amor…
Y un gorro azul.

Nov 242010
 

Por encima del aullido del viento y el fragor de la lluvia, las toses y lamentos de los infelices se escuchaban por todo el pabellón. Un golpe de tos seca lo acometió quebrándole las baldosas del alma sin piedad, o al menos así lo sentía él. Se aferró con la nula fuerza que aún conservaba a los barrotes de metal de la cama que ocupaba junto a la puerta, en el momento justo en que un relámpago iluminaba el esputo de sangre sobre el embozo. Esta vez no podría seguir a delante: “se acabó” – se dijo con un hilo de voz ahogado, por el pitido agudo que lo acompañaba en ese trabajo forzado como era el respirar:””ella dijo que vendría mañana a buscarme…pero yo no puedo más””…Y esta vez sabía que había llegado su fin. Esbozó una sonrisa por lo irónico de la situación diciéndose que ni la muerte se iba a molestar en pasarle la guadaña de la agonía, porque hacia tanto tiempo que era de su pertenencia, que ni el lacre de su beso le estamparía en la frente. Aunque si se dignara a pararse a los pies de su cama le rogaria que le aflojara algo la soga para que ella cabalgara sobre sus huesos una última vez, con ese deseo egoísta y falto de cualquier rastro de amor. Nunca le perdonaría aquella obsesión por acabar con la criatura fajándose hasta cumplido los nueve meses:””para que reviente””- le dijo ella- “solo te quiero para mi”. Mujer cruel –pensó- y una lágrima resbaló sin avisar por el pergamino de su piel al acordarse de la pequeña, y la borró haciendo acopio de la rabia que aún guardaba para cuando ese muro que había interpuesto entre sus sentimientos y él, amenazara con desmoronarse como un castillo de naipes.

……………………Tendría unos cinco o seis años la dueña de los pies descalzos. Unos pies regordetes y pequeños que manejaban un par de piernas picadas de mosquitos. La dueña de los pies descalzos contaba entre su fortuna con una piel del color de las galletas recién horneadas y unos ojos verde aceituna de tal embrujo, que hasta Napoleón habría olvidado sus batallas por ellos. El ceño fruncido en el rostro de la chiquilla, poco habituada al jabón, revelaba que su corta vida no estaba libre de escollos como el que en ese momento tenia con el borrico, que se negaba a seguir con toda la testarudez de la que es capaz un borrico a la hora de decir: “hasta aquí hemos llegado”. Solo quedaba torcer la esquina y habrían ganado la plaza. Sus ojos verde aceituna retaron al sol de la mañana de verano. Era algo que le gustaba hacer aunque su padre le dijo una vez que se quedaría ciega si se empeñaba en desafiarlo…Volvió la vista al carro y tiró con desgana del animal, pensando solo en acabar rápido su faena para perderse después en un punto de la ribera del río, en donde abundaban las Mariquitas de alas rojas, y los Caballitos del Diablo. Y luego estaban los renacuajos con esa piel traslúcida, que acariciaba con toda la delicadeza que sus regordetes dedos se lo permitían experimentando una sensación agridulce, por esa falta de mimo que ella tenía…Se pasó una mano por la cara,apartando el pelo sin peinar, como queriendo despejar su mente de la ensoñación que la envolvía, porque debía montar el puesto de verduras de esa mujer a la que se empeñaba en llamar “madre” , aún a sabiendas de que ella le decía:”no te quiero nunca te he querido”. Tiró nuevamente de las riendas del testarudo animal y consiguió, no sin esfuerzo, conducirlo hasta el lugar que ocupaba el puesto de aquella que la parió aún sin querer. Y es que para su corta edad sabía más de lo que debiera, no porque ella escuchara lo que estaba vetado para su edad, entre otras cosas porque eran jaleos de los mayores, sino porque su progenitora se encargó en aleccionarla sobre el odio que experimentaba hacia su persona, y el morboso amor que sentía por su padre. Su padre…el si la quería, se lo había dicho una y mil veces con sonrisas y besos… con los labios; con ocupar parte de su tiempo en escucharla…en ir a coger ranas al río, en contarle historias sobre niños felices en mundos felices… Luego llegó la enfermedad, esa tan terrible, que le hizo acabar en el Hospital de las monjas…y aunque alguna vez salió ya nunca volvió a ser lo mismo…
-Ni se te ocurra entrar en la alcoba…- le susurraba al oído como una serpiente sibilina.
Y la pequeña obedecía sentándose en el suelo junto a la alcallería apilada a un lado de la pared cercana a la puerta, como un perro rechazado por el amo. Y en la espera unas veces el sueño le vencía y otras, la marea de susurros y gritos sofocados, inquietaba su cerebro de niña; su alma de nena…Luego el silencio y con él las horas tragándose a la noche.Y al alba,el despertar sin saber que brazos la dejaron en el camastro junto al hogar. La puerta de par en par y unas sábanas revueltas, era todo el recuerdo que le quedaba de ese padre que tanto quería.
-¡No te quiero! Quiero que sepas que quise ahogarte antes de que nacieras, pero ¡maldita seas! no lo conseguí.
Le dijo una tarde en que al acabar la marea de susurros y gritos reprimidos salió al corral a orinar. Estaba allí, acuclillada entre las gallinas afanadas en picotear la inmundicia, cuando entró remangandose las enaguas soltando frente a ella un chorro de orina y clara de huevo…
-¿Es que guardas los huevos ahí?
Le preguntó con toda la ingenuidad posible de un alma cándida como la suya. Y ella la miró triunfante concentrando todo el odio del mundo en sus ojos de loba.
– No. ¡Míralo bien porque es tu padre que me lo he bebido!
………..Las campanas sonaron a muerto por él: un pedazo de papel con un: te quiero pequeña. Fue su último acto de AMOR.
Las campanas guardaron silencio por ella, que acabó con su vida pendiendo de una soga asegurada a una viga del techo. Fue su último acto de ODIO: la niña la encontró colgando en una mañana de invierno.

Basado en hechos reales.

Ene 112010
 

Está lloviendo; bueno sigue lloviendo, porque desde que llegamos no ha dejado de hacerlo, y una gaviota se ha posado en el alféizar de mi ventana ¡la madre que la parió! menudo susto me ha dado. Es pequeña la puñetera, pero a pesar de ello tiene que hacer malabarismos para quedarse donde está. Me mira con descaro desde uno ojos redondos como dos chinchetas de colores, a la par que estira el cuello como la maruja cotilla de una comunidad de vecinos cualquiera. ¡Toc, toc, toc,toctoc…picotea en el cristal con su pico grande y fuerte, que a mi me recuerda a la uña de un sarmentoso dedo de bruja;la bruja de “Hansel y Gretel con su casita de chocolate”¡Vete! exclamo a la par que golpeo en mi ventana. Nada, un par de aspavientos y un medio abrir y cerrar de alas, porque no da para más el hueco que ha escogido, pero ni intención de tomar “las de Villa Diego”. Por el claro que ha tenido a bien dejarme, puedo ver las ramas de uno de los esbeltos palmitos que adornan la calle, junto al viento, y digo “junto al viento” porque es tal el vaivén; el ir y venir de esas ramas a la par que el viento, que a mi me recuerdan a una de esas parejas de baile de salón, que van y vienen, vienen y van como si los dos fuesen uno, deslizándose sobre una nube de algodón, o una estrella de plata bruñida por el sol durante una de esas tediosas noches, en que aguarda en la trastienda del firmamento a que la luna se canse de otear la esfera azul, en busca de algún trocito de lago, de playa, de río, o de mar, en el que no haya visto reflejada su cara linda; su lado bueno. Las ramas de los palmitos esbeltos, van y vienen, vienen y van, con el viento enroscado entre los tajos de las ramas que una vez fueron… – ¡Te quieres largar de una vez! ¡No me mires con tus ojos de chincheta – y ella me mira altanera mientras las plumas del cogote, se le arremolinan con el viento. temo que rompa el cristal aunque es de”klimates”….No se por qué pero ha decidido emprender el vuelo bajo la lluvia. La observo y no ha ido muy lejos la muy pendona; solo hasta el edificio de enfrente… a mi me parece que está desorientada porque en seis años que llevo aquí, solo se habían colado en el balcón: hay espacio y son unas descaradas, están tan acostumbradas a los humanos, que ni se inmutan: estoy pensando en traerme una como mascota, a la jaima…es broma, hago esta aclaración porque se que algun@ queme conoce bien pensará que capaz soy; no es una broma ¡porque son demasiado grandes cuando extienden sus alas! que …je, je, je…
Desde mi ventana veo caer la lluvia, y en el soportal de enfrente un hombre joven tirado en el suelo con el brazo izquierdo flexionado a modo de almohada, y sin una prenda de abrigo, ve caer la lluvia como yo ¿como yo? ¡pero que estúpida soy! Lo observo de cuando en cuando mientras tecleo. Pienso que está dormido ¡pero que estúpida soy! ¿dormido con este frío? anda que yo también… Se ha reclinado un poco, para mirar ¿que? a un señor con paraguas que espera no muy lejos de donde él se encuentra. Se levanta y se le acerca, mientras el señor lo intuye y comienza a pasear; son solo unos pasos, los suficientes para calmar esa molesta inquietud que a casi todos nos entra cuando la miseria se nos acerca: le pide y se lo niega, y el hombre joven vuelve a su lugar y el señor mayor cruza la calle solitaria de humanos. Solo el viento y los palmitos que adornan mi calle. Ellos vienen, vienen y van, mientras dos seres los observan danzar. Uno desde su ventana, y el otro desde su rincón en el soportal del edificio de enfrente, bajo un mural de cerámica en la que el artista ha plasmado una Ceuta marinera.