Dic 022009
 

Y como todo lo americano les llama la atención, no podía faltar nuestro amigo Miki, con el morrito, y la cabeza más sobados que la pipa de un indio, de tanto tocarlo los turistas ¡yo también lo toqué!
Aquí en esta pieza se puede contemplar mejor lo que quería decir en la anterior, fotografía. El jade queda iluminado en un punto, con una luz roja para que apreciemos las manos del artista con que precisión trabaja, que tras dejarlo como un papel de fumar, ha realizado una talla como si nada… Nuestra guia Josefina, escucha con atención las explicaciones de la encargada, aunque estoy segura de que se las sabe de memoria ¡todo sea por la comisión!
Este jarrón es impresionante, es una pena que no lo podáis admirar…Esta realizado en jade, y su dificultad radica en que el artista ha pulido hasta la saciedad el jade, consiguiendo ese efecto de “aguas”, cuando le da la luz.
Y aquí con mi horóscopo chino esculpido en mármol ¿O era granito?. ahora no lo recuerdo...

La sierra hay que verla al natural, os aseguro que impacta…
Las explicaciones de la encargada, que además de esta labor , su objetivo principal era vendernos alguna de ellas. La tenía tomada conmigo, quizá por ser guiris occidentales, pensaba que había pelas, je, je, je ¡y yo con mi hipoteca! ¡ja!

Jade…maravillosa pieza tallada… El artista ha sabido tallar con maestría la piedra, jugando con los tonos de esta.
¡Voilá! la fábrica de “dar vida” a las piedras
No son muñecos; son dioses…

La circulación está fatal…aún no me explico para que una camioneta tan grande, si solo lleva dos viejas sillas de mimbre…No olvidemos que lo reciclan TODO.Y digo yo ¿pasará la I:T:V:?

Y seguimos el camino acompañados en muchas ocasiones, por nuestros viejos amigos los cementerios de la carretera. Estos deben ser de primera clase…

Es un señor palomar, aunque cueste creerlo…

Farolillos de colores, de la buena suerte, en Taiwán, ya sabéis; todo gira en torno a “la buena suerte”y al money, money…

Hay que coger un taxi…
Un alto en el camino ¿queréis probar algunas de las exquisiteces orientales?

Por la carretera hacia la fábrica donde dan vida a las piedras. A un lado,uno de tantos pequeños cementerios que hay al borde de los caminos, observan en silencio nuestro paso por su territorio…


¡Que nos vamos! ¡Go, go, go, go! Nuestra guia “Josefina”, irrumpe en el comedor del hotel con su gorrilla rosa, y una sonrisa estudiada en los labios. Es hora de partir, porque la fábrica en donde trabajan el jade como nadie, se encuentra un poco lejos¿un poco lejos? pienso que todo aquí queda “un poco lejos”,eso es lo que siempre te contestan cuando preguntas la distancia de uno u otro lugar, claro que lo hacen como ya es sabido en mandarín, o en inglés.Y subimos al microbús, unos con un chicle en la boca, para matar el regusto del arroz con verduras mañanero, y la leche de soja calentita, que han caído en nuestros estómagos, se me olvidaba decir que eran las seis de la mañana, y “otras”, la china parlanchina, con un bolso, que ni el de Margarita seis dedos, cargado supuse, y supuse bien, de los más diversos tentenpies, que una pueda imaginar:Patas de pollo caramelizadas, ya sabéis:el brazo de San Vicente, orugas secaditas al sol, huevos cocidos en té,grillos, hormigas fritas, y cefalópodo ahumado, entre otras chucherías… El micro se inundo de aquellos maravillosos aromas y pasó lo que pasó…¡que yo no tardé en “echar la pota”, aunque pota, lo que se dice pota, poca, pues solo le di dos cucharadas al arrocito mañanero y un sorbo a la soja calentita ¡con lo riquisima que está fresquita!¡ay! que mareadita estaba; un sudor frío me recorría el cuerpo, y ya no sabía si era un bajón de azúcar, o los olores de aquel arsenal. Y yo con los ojitos cerrados, y mi consorte abanicandome, y el micro parado en la carretera, justo al lado del pequeño cementerio:- ¡ay de mi! -pensé- que me dejan aquí , sentadita en una tumbita, hasta que alguien venga a socorrerme… y todos mirándome con cara de circunstancias, y todos parloteando a la vez, unos en “inglis”, y otros en mandarín, todos menos la japonesa, una muchacha cuyo comportamiento durante todo el itinerario me hizo pensar que su sicólogo se habría hecho de oro a costa de las paranoias de la chica, que me miraba con la nariz pegada a un palmo de mi cara: -chiquilla quita tu media carita de luna de la mía que no se si en mi delirio tengo al “gato Rison”, el de Alicia en el País de las Maravillas, junto a mi, o a la luna con peluca, que ha “madrugao pa vé” como la palmo en mitad de una carretera, y bien instaladita en un panteón de un cementerio cualquiera. Y entonces fue cuando pasó; paso por encima de mi cabeza hasta situarse frente a mi cara:-¿pero que manía tiene hoy, todo el mundo en plantarse a un palmo de mi jeta-me dije. ¡La pata de pollo! ¡Tenía la pata de pollo ante mis narices! ¡o mano santa! pegué un brinco, que ya quisiera yo saber como lo hice, porque ni en mis años mozos realicé una hazaña así, y salí por patas hacia el micro. Tras unos segundos de desconcierto, los tenía tras de mi, y yo me sentí como el flautista de hamelin. Mi consorte llamándome, Josefina, supongo que llamándome, como era en inglés, vete tu a saber, igual se estaba acordando de mi padre, y todos enfrascados en la corta carrera hasta el micro.
– Andando josefina que ya se me ha pasado! le digo en la lengua de Cervantes, mientras le dedico una de mis mejores sonrisas y le tiro de la gorrilla.
– ¡Ja, ja, ja! – rie ella
– ¡Ja, ja, ja! – corean todos
– ¡Que coño te ha pasado! – rezonga mi chico preocupado
– ¿donde está la pata de pollo?- le digo localizando las manos y el bolso de la china parlanchina…
– anda vamos; a ver si nos podemos colocar en otro punto del microbus…- cosa harto difícil dada la capacidad del susodicho. Tesitura: ¿joven china parlanchina, o la luna con peluca? ¡la luna con peluca, que no mascaba nada.
Hoy recuerdo con humor ese pequeño incidente, y con cariño al grupo con los que compartimos tantos momento maravillosos que nunca olvidaré. Un abrazo desde el alma para todos ellos. Que la vida os sea leve compañeros de fatigas por esos caminos de Dios.


  4 Responses to “Talladores de Jade, o ¡Pero que malita estoy!”

  1. Veo que has sobrevivido …una vez más!…querida, Linda cuando me alegro de volver a verte…Gracias por estas crónicas tan peculiares….ja…ja..Ese trabajo del jade…maravilloso, trabajo de chinos, oiga.
    Un abrazo

  2. Algún dia le contaré mi averntura a cuatro mil pies de altura, a donde me suvieron en un cacharro para que me tirara en tandem. Pero esa es otra historia señora Malanga…esa es otra historia, je, je je…

  3. Que paciencia para tallar eso, Dios santo! Respecto a tí, no hay quien pueda contigo, si no paras en todo el día!

  4. Mire señor Jonsu, despues de "la aventura" que viví hace poco en un ascensor…¡Todo esto es un cuento de niños! ¡ja, ja,ja!
    Abrazotes.
    Gudeita.

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