Nov 252010
 

I have a dream

Miles de personas marchaban pacíficamente hacia Washington. El 28 de agosto de 1963, un domingo soleado, se reunió una inmensa multitud al pie del Lincoln Memorial. Que el lugar de reunión fuera precisamente el monumento a ese presidente era algo muy adecuado al propósito de aquel día. No en vano, cien años antes Abraham Lincoln había liberado a millones de personas de la esclavitud con la Proclamación de Emancipación de 1862 y la victoria de las tropas de la Unión en la guerra civil americana (1861-1865)· Ahora los descendientes de esos antiguos esclavos venían a reclamar lo que Lincon había declarado en su célebre discurso del 19 de noviembre de 1863 en el campo de batalla de Gettysburg; esto es, que la nación norteamericana se había fundado sobre la idea de la igualdad de todos los seres humanos. En el año 1963 esta igualdad todavía quedaba muy lejos para la gran mayoría de los afroamericanos. La mayoría de ellos vivían en la pobreza y en el sur del país sufrían una rigurosa segregación racial. El que en las escuelas, las estaciones tren, los teatros y cines se colgara el excluyente cartel de «For whites only» (Sólo para blancos) solamente era una parte del problema. Era impensable la posibilidad de desempeñar cargos públicos.Cien años después de las palabras de Abraham Lincoln, entre los 250.000 congregados ante su monumento no sólo había personas de piel negra; más de sesenta mil blancos se habían adherido a la marcha a Washington. Sobre los escalones del LincoIn Memorial se sucedieron las intervenciones de oradores y cantantes. Después de numerosos discursos, comunicados y cantos a la libertad y la igualdad de todas las personas, apareció ante la multitud, justo después de que la cantante de blues Mahaha Jackson interpretase un espiritual negro, un hombre de color Martin Luther King Jr., ministro de la Iglesia bautista nacido en Georgia y jefe del Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos. Ese instante se convirtió en uno de los momentos estelares de su vida. Cuando era un joven pastor, King se dio a conocer por vez primera en 1955· Rosa Parks, activista en pro de los derechos civiles, había sido encarcelada por haberse negado a acatar la ley segregacionista que obligaba a las personas de color a ceder su , asiento en los autobuses públicos a personas blancas, Cuando se conoció este suceso, cincuenta dirigentes afroamericanos, entre ellos King, organizaron un boicot a los autobuses de MontI gomery para protestar contra la segregación de negros y blancas en los autobuses. El boicot duró 382 días, hasta que la ley local de segregación entre afroamericanos y blancos fue anulada. Este episodio, que suele considerarse la chispa del Movimiento por los Derechos Civiles, estuvo inspirado en el ejemplo de Mahatma Gandhi, cuya filosofía y prácticas de la resistencia no violenta habían contribuido a que la India alcanzase la independencia. Al otro lado del micrófono, Martin Luther King miró a la multitud que se encontraba ante él, limitada a ambos lados por el intenso verde de unas largas filas de árboles. A lo lejos, se elevaba hacia el cielo el gran obelisco blanco del Monumento a Washington. Al comienzo de su discurso Luther King invocó a Lincoln: «Hace Cien años, un gran americano, bajo cuya simbólica sombra nos encontramos hoy, firmó la Proclamación de Emancipación». Sin embargo, hoy -continuó- todavía no existe esta igualdad. Por eso se habían reunido entonces: para cobra ese pagaré, ese cheque para la libertad e igualdad de todos. Martin Luther King elevaba y bajaba la voz, hablaba con una melodía evocadora. Su discurso fue una obra maestra en la elección de las palabras y el ritmo, y no sólo iba a ser inolvidable para las personas que lo oyeron ese día de verano en la capital estadounidense, sino que incluso como texto leído las palabras de Luther King no han perdido su capacidad de emocionar. Su discurso terminó con una serie de frases, pronunciadas con un tono de voz variable y que comenzaron todas ellas con las palabras “”I have a dreram”” (tengo un sueño):””Tengo un sueño, el sueño de que un dia mis cuatro hijos pequeños vivan en una nación que no los juzgue por el color de su piel sino por su caracter…¡Hoy tengo un sueño!
Luther King concluyó su discurso exhortando a todos los presentes a hacer «que repicase la libertad» por todo el país. «Cuando repique la libertad y la hagamos repicar en cada aldea y en cada caserío, en cada estado y en cada ciudad, podremos celebrar la llegada del día en que todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: “¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a Dios omnipotente, ¡somos libres al fin!”.» La marcha a Washington fue un éxito imponente, pacifico pero impresionante, uno de los momentos álgidos del Movimiento por los Derechos Civiles. El presidente estadounidense, John F. Kennedy, a pesar de que compartía los objetivos del movimiento, intentó impedir la marcha aduciendo que aquella concentración masiva ante el Capitolio podía llevar a los diputados contrarios al movimiento, y aun a los indecisos, a votar en contra del Civil Rights Act (la nueva Ley de los derechos civiles) sin otro fin que el de demostrar que no se dejaban presionar. Cuando se dio cuenta de que no podría disuadir a los promotores de la marrcha, aprobó públicamente la iniciativa. Sin embargo, hasta el momento de su asesinato, en noviembre de 1963, no consiguió que el Congreso ratificara la Ley de derechos civiles En 1964, Lyndon B. Johnson, el sucesor de Kennedy, logró, tras una intensa lucha y largos debates, que el Congreso aprobara esta Ley, y en una forma todavía más ambiciosa que la propuesta por Kennedy. Tras el discurso de Martin Luther King, el presidente recibió en la Casa Blanca a los organizadores de la marcha, que querían hablar sobre el Civil Rights Act pendiente de aprobación. Cuando saludó a Luther King, Kennedy le sonrió y le dijo: « I have a dream». El presidente estaba impresionado por el discurso pronunciado por el religioso pero volvió a advertirles lo peligroso que sería para su causa común que él respaldara públicamente los objetivos del Movimiento por los Derechos Civiles. La marcha no sólo provocó rechazo entre los blancos conservadores. Los dirigentes del movimiento negro reprocharan a Luther King que hubiera suavizado el conflicto racial ,y que hubiese representado una «versiún de clase media» del verdadero Black Movement. Haciendo un juego de palabras, Malcolm X llamó a la manifestación · Farce on Washington (Farsa de Washington). Con todo, aquella manifestación tuvo mayor influencia en la política y la opinión pública que cualquier otro acto anterior del Movimiento por los Derechos Civiles,y la marcha se convirtió en un modelo para los activistas de todos los demás movimientos de emancipación y liberación. En la década de 1960 estos movimientos, no sólo en Occidente, tuvieron una influencia cada vez mayor en el progreso de las sociedades. De toda la historia de la humanidad, la de 1960 fue quizá la década en la que, a pesar de los aspectos sombríos de la Guerra Fría y la guerra de Vietnam, se impuso con mayor fuerza en el mundo entero el ideal de la libertad: fue la época del antibelicismo,las revueltas de los estudiantes, el feminismo y el comienzo del ecologismo. En 1964 Martin Luther King recibió el premio Nobel de la Paz. Todos estos procesos culminaron en 1968, año que ha adquirido el carácter de un mito. Ese mismo año también fue el del inicio del fin de aquel sueño. El 3 de abril de 1968 Martin Luther King, que había recibido continuamente amenazas de muerte y ya había escapado a varios atentados,dijo en un discurso que, aunque como todo el mundo quería cumplir muchos años, aquella cuestión no le preocupaba en absoluto. Dios, declaró, lo había llevado hasta la cima de la montaña y le había mostrado la Tierra de Promisión. Al día siguiente Martin Luther King fue aseslnado. James Earl Ray, uno de los fugitivos más buscados por el FBI, se declaró culpable del asesinato de LutherKing y fue condenado a noventa y nueve años de cárcel. Ray, que poste riormente negó su confesión de culpabilidad y que en 1977 se fugó de la cárcel y volvió a ser apresado, murió en 1997 en presidio l la edad de setenta años. A finales de 1999 se realizó un nuevo juicio sobre este caso, en el que declararon setenta testigos, y el jurado dictaminó que Luther King no había sido victima de un único asesino, sino de una conspiración.

Helgue Hesse. LA vuelta a la historia en cincuenta frases.Editorial Destino. Circulo de Lectores


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