May 022010
 

 

Y se aferra a su recuerdo...Y no puede vivir sin él...



La observo, desde el incómodo sofá “del cuarto de la tele”, en donde se pasa las horas muertas;esas horas muertas que ofrece la tarde a las personas mayores, sin otro entretenimiento que las telenovelas a medio seguir por entrometerse el sueño amigo, propio de esas edades. Las piernas en alto, en un taburete de cocina de cuando “el Juramento del Juego de Pelota”, allá por los últimos tiempos del XVIII. En su regazo, como no, el libreto de los pasatiempos, a los que es tan aficionada. y su agenda, esa negra de piel que hace tantos tantos años que su nieto Chicho le regaló : – Toma, para que “apuntes las quinielas”; es recargable… Y aún la tiene, como también guarda un cuchillo de cocina al que ya no le queda a penas hoja, y que un día cuando Manolo -mi consorte – estaba en la base de los Llanos en Albacete, le compró. Eso ocurrió creo, durante la” Guerra de los Cien Años”, más o menos ¿Y el cepillo del pelo? ¡ooooooh! que cepillo ¿pero tiene púas? pues no se…creo que alguna le queda:
– ¿Por qué no lo tiras de una vez?
– Es que me lo regaló Manolo hace tantos años…
– Ya…deja que lo tire yo.
– Otro día – me dice arrancando la reliquia en cuestión, de mis manos.
– ¿ Y la dentadura de papa? ¿Y su cepillo de dientes? y el peinecito ese que llevaba siempre en el bolsillo; y las pilas que dejo sin colocar a su linterna, y las zapatillas que una vez calzó, y el pijama que siempre tenías preparado por si había que ir al hospital…Y la mecedora ¡ay la mecedora! esa que al pasar te machaca los tobillos ¡jubilala! ¡jubilala! que papá ya no la necesita, porque creo que allí arriba solo hay nubes para sentarse, y a nosotros si nos hacen falta los tobillos.
No se como lo hace pero ella no se golpea ni una vez al pasar por ese “cuarto de la tele”tan atestado de muebles.
¿Y los ramos de flores secas que su nieto Manolín-Manolín tiene ya cuarenta y dos años, – le envía cada día de la madre? Los va amontonando por los “búcaros”, como dice ella, utilizando esa palabra en desuso que tanto se llevaba en “La Guinea”, porque le da pena tirarlos.
– Pero no te das cuenta de que entrar en el piso es morir por una invasión de ácaros… Ni Ángel , su nieto aventurero, ni Doyo “el luchador”, pueden permanecer en el interior de la casa…
– ¡Tonterías! como si en las vuestras no hubiera polvo, y los bichos esos que dices…
– Ácaros, “bella Sara”; ácaros. Y si hay polvo pero fresquito, no este de hace dos mil años.
– !Tonterías¡
– Anda que ya has ganado la partida una vez más. Dame un beso “madre imaginaria” que hoy es el día de la madre.
– Toma, pero cuidame a “la Chacha Paca”- me dice riendo.
Hoy es feliz, muy feliz, porque sabe que es día de teléfonos, de felicitaciones: Toda la familia se moviliza para llamarla y decirle: felicidades mamálela: toda la familia, porque los nietos también tienen esa costumbre aunque sea la abuela:Hoy está feliz, porque sabe que llamarán al timbre del “templo del polvo añejo”, y alguien le entregará un precioso ramo de flores, de parte de su nieto “Manolín” en nombre de toda “la Tribu de Papalelo”.
¡Feliz día de la madre “bella Sara”!

  6 Responses to “Un fin de semana con la bella Sara…”

  1. No sé de don de saca tiempo para pasar el scanner a todo…feliz dia, madre de la madre, madre, hija , esposa y cronista …
    Besos

  2. bueno muy bueno

  3. Encantada de que le haya gustado "amigo imperceptible". Todo un placer cruzar unas lineas con usted.
    Saludos cordiales.

    Gudea de Lagash

  4. Querida señora Malanga como me siga colgando "títulos", al final me sentiré como un coleóptero clavado en una caja de coleccionista ¡ja, ja, ja! por favor sea buena con una servidora, y dejemoslo en: "caracol".
    Abrazotes.

    Nina.

  5. Yo le diré que pida las flores preservadas, que son todo un descubrimiento, aunque vais a tener que rascaros el bolsillo.
    ¡Pobrecita! Si es que se lo queréis tirar todo………………

  6. Señora Varech: a la "bella Sara" lo que le gusta es el cachondeito de las hojas secas en plan bucólico y pastoril. Y en cuanto a tirarle las cosas…yo empezaría por el arsenal de ropa que tiene desde que hizo la primera comunión. Y luego dice: – ¡ay Dios mio, y que será de todo esto cuando yo me haya ido! Y yo le contesto:- Pues colgarlo todo en Ebey ¡ja, ja, ja!

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