Ago 192010
 


Antiguo palacio, hoy: Museo del Revellín

Foto cedida.

Seguro que lo he visto más de una vez a lo largo de estos años; lo más probable es que cruzáramos alguna frase de cortesía: “Buenos días” “Buenas tardes”, y que nos miráramos “sin ver”, como se suele decir, para indicar que no te has fijado en alguien o en algo, hasta hace más o menos un par de semanas en que fiel a nuestra cita de los domingos, a ese museo del Revellín, que tenemos mi consorte y yo desde el primer año en que colocamos nuestra yurta, o nuestro “ger” de la vida, como queráis llamarlo, en esta ciudad pequeña que por sus circunstancias no deja a nadie impasible. Vimos y disfrutamos ; y aún hoy admiramos esas pinturas que colgadas por un tiempo más o menos corto, nos hacen más llevaderos el tedio de los domingos vacíos de gente que habla,que ríe, que llora,que llena el aire de colonia y sudor ;que canta a voz en grito esos números de la suerte que te harán feliz, y lograran que que tu mujer vuelva a quererte. que tu hij@ regrese a casa “limpi@”, o que la carretera te devuelva a aquel amigo que tanto querías. Y allí nos lo encontramos acompañado de una sonrisa amable, y una “neblina de timidez”, aunque a ciencia cierta no se si está envuelto en ella durante todos los segundos, minutos, Y horas del día, o solo se escuda en ese otro lado del espejo, cuando un@ extrañ@ invade su burbuja.Y hablamos como es lógico y normal sobre la exposición ” Chukri”, alguien anónimo para mi, hasta el momento en que pisé el museo; ese museo heladito como una nevera de “campin”, por eso de los rigores del verano. Y vi, y me recreé en cada rincón de la sala en el que había algo colgado de ese genio, prometiéndome allí mismo,que esta ignorante de su obra y de su vida; de esa cruda vida. Dejaría de serlo en cuanto se agenciara el libro.Y tras este rodeo tan propio de mi, para decir que en ese museo al que tantas veces fui, para acabar en el pequeño cuarto que hay entrando al fondo y a la izquierda, lavando y guardando tanto individuo dormido bajo el peso de los siglos, y tanta cacharreria desgajada en pedazos por el paso del tiempo; en ese museo lo conocí. No se como ni por qué llegó la conversación hasta ese blog comunitario en el que estoy inmersa, pero si se, que me sorprendió que hubiera leído algo de lo que escribo. Y hablamos de todo un poco, pero siempre centrado en este mundo que atrae como la magnetita al metal, y que solo podemos entender esa atracción los que estamos inmersos hasta la médula.Y entre “marcas de agua”, fotos antiguas, curiosidades satisfechas, prometió entregarme un CD, con recuerdos de una Ceuta de otra época ya lejana en el tiempo,pero no en el corazón de los que la habitan.Y así fue, porque al domingo siguiente tenia lo prometido entre las manos. Ya nos íbamos a ir cuando me volví y le dije:
– Les pondré la marca de agua con tu nombre…
– No lo hagas, las fotos no son mías…
– Entonces pondré “fotos cedidas”…
– Muy bien
Y eso fue todo.
Gracias Miguel por tu cortesía.
Un beso

Gudea de Lgash

  2 Responses to “Una cita con Chukri.”

  1. Gracias a vosotros…

    Buen ratiro de charla echamos…

    Un saludo

    MIGUEL

  2. Cuidate amigo.
    Gudea

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