Ene 062011
 


Lo conocí en el 2004 cuando el incómodo ocupa se instalo en mi nariz. Si os digo la verdad no se si como llegué hasta él, pues en principio tenía asignado otro otorrino, pero por circunstancias, no se cuales ni me importan, apareció Javier; mi amigo Javier. Y lo hizo en un pasillo dirección quirófano, en el que me habían apostado hasta nueva orden:
– Hola, soy el doctor G. C. y voy a ser el otorrino que la opere. Todo saldrá bien…etc, etc, etc. Siguió hablando y hablando en un intento de explicarme todo el proceso por el que iba a asar y no se cuantas cosas más, pero yo no tenía oídos para eso y mi atención tampoco estaba muy centrada en el momento…se que no me vais a creer pero pensaba en el puñetero camisón de abuela que nos empeñamos en llevar a esos hoteles tan odiados, y en que en cuanto me quitaran el gotero me daría una ducha sin preguntar si podía o no: “”tú no preguntes, que el no ya lo tienes”. Así que él siguió con sus explicaciones y yo seguí con mis pensamientos, aunque mis ojos, como no le hacían ni pajolera falta a mis pensamientos, le escanearon de arriba a bajo llegando a la conclusión de que estaba como un quesito de “La Vache Qui rie”, aunque eso fue algo meramente superficial, porque lo realmente importante fue la conexión que desde ese mismo instante me hizo sentir como si nos hubiéramos conocido antes…como si hubiera sido mi amigo de toda la vida.
He pasado por sus expertas manos en más de una ocasión y él ha hecho su trabajo con mano experta , aunque pienso que esa mano que maneja el bisturí, siempre ha sido guiada por mi Ángel de la Guarda, que no es otro que: “Ojos de Gato”.
Eres un maravilloso “toca narices”, como tú mismo dices:-Y…ahora te voy a tocar las narices un rato…
– Vale Javier- pienso yo- y yo te llevaré al huerto, porque ya sabes que no hay nada peor que tener una paciente amiga, o un medico amigo, según se mire.Je, je, je…
Ahora en serio, querido” toca narices”. Mi confianza en ti, te la has ganado a pulso,hasta el punto de que necesito tu presencia en esas citas a las que me tienes tan acostumbrada. No quiero a nadie más planeando sobre mi nariz:¡solo te quiero a ti! así que amigo” toca narices”, hazme el favor de cuidarte pues mi egoísmo es tal que no te permito ni una sola falta a nuestro rinconcito en ese “lindo quirófano”. Bueno lo cierto es que ya ando un poco cansada del punto de reunión por lo que deberíamos vernos, a partir de ahora, en cualquier otro lugar. Estoy convencida de ello porque cruzaste los dedos de los pies y de las manos junto a esa cama de hospital con la que tan mal me llevo.
Querido Javier, mi amigo del alma, hoy quiero decirte algo que tu ya sabes hasta la saciedad porque te lo digo entre abrazo y abrazo: eres un pedazo de cacho de trozo de persona humana, y el mejor entre los mejores blandiendo un bisturí.
Un beso.
Tu amiga Gudea

  3 Responses to “Y ahora te voy a tocar las narices un rato…”

  1. hola

    me alegra de verte otra vez por aquí, siempre tan alegre

    el escrito es muy bonito y alegre, seguro que le gustará mucho a tu amigo "toca narices"

    recuerdos a manolo

    os espero el domingo que queráis

    un saludo

  2. ¡¡Bien, Bien!! ya estoy notando tu calorcito en el zaguan, vas apareciendo poco a poco y eso es bueno, noto ese olorcito a té y pastas, siempre en esos momentos que pasamos antes de una operacion, aparece un Angel de la Guarda que con dos palabras te levantan el animo.
    ¡¡Hiala zwina!!…………… (vamos guapa)

  3. ¡Esa es mi Gudeita! (por cierto, que eso de estar como un queso de "la vache qui rie" es de lo mejor que he escuchado últimamente).
    Besote lácteo.

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