Abr 062011
 


Parecía un angelote de esos que asoman entre un colchón de nubes a los pies de La Señora. De esa Señora a la que llaman”de los Ángeles”. Lo parecía; si lo parecía. Con esos ojos grandes de dulce mirada, enmarcados en una cara regordeta de hoyuelos juguetones y suaves rizos de pelo castaño resbalando por la frente. “Solo le faltaban las alas”- eso decían- aunque nadie podía imaginar que ya casi las tenían acabadas en el taller situado al final del arcoiris, entrando a la derecha, porque conocían de su afición a la pelota y de su nula experiencia con el peligro. Así que el hecho de coser esas alas para un niño que aún debía crecer, no tuvo nada, o casi nada de divino, sino más bien de lógica aplastante, y de jugar con la ventaja de tener el punto de perspectiva tan elevado que podían predecir la madeja de sinsabores, que acabaría siendo el hilo de la desgracia que protagonizó el chiquillo.
Ella no había echado la llave a la puerta, porque en ese barrio de calles estrechas y empinadas, no era costumbre ya que unos y otros se conocían. Era un barrio de puertas abiertas, vecinas engalanadas de rulos y boatiné; de tacitas de azúcar y sal,En donde las sillas, en las noches de verano, jugaban al corro de las patatas con el escalón de cada zaguán:Los hombres hablaban de futbol, ellas de las cosas de la casa, y de alguna que bebía los vientos por fulanito, y de aquella otra que le gustaba en demasía los menganitos. Y los chiquillos jugaban a esos juegos, ya perdidos, que hacia trabajar el ingenio y la imaginación a todo tren.Era un barrio de niños con pupas en las rodillas y rubricas de pedradas en la cabeza. De olor a puchero, de Cumparsita, de Corazón de Melón, de Quince años tiene mi amor,cruzando puertas y ventanas de cada casa de vecino,añorando el mar.
Tal vez la pelota pegó tres botes y saltó por el hueco de la escalera, buscando otro barrio, otra casa, otras manos de niño. Quien sabe…Ella solo recordaba a su hijo caído en el suelo del portal con la misma vida de un muñeco de paja en un sembrado de calabazas.
Pasaron los días lentos en el día a día, y eternos en el recuerdo del hijo perdido. Fueron días de dolor intenso, de pena destrozada de tanta y tanta pena. De tanta necesidad de que el padre de sus hijos la calmara con el balsamo de la comprensión, y el cariño…Pero solo recibió reproches, de un hombre que envuelto en el agrio olor de horas de alcohol, la humillaba hasta llegar a las manos. Y así pasaban los días, con la herida del alma por cerrar y las del cuerpo, por ser solo carne,borrándose para dejar paso a otras nuevas. Y así pasaban los días entre lágrimas de desesperación y el ir y venir al jardín de las almas dormidas en donde una fría lápida le recordaba que una vez fueron ocho.Y en una de esas idas y venidas se cruzó una mañana en su camino aquel hombre que, sentados en un banco de la plaza, la incitó a desnudar su alma frente a él teniendo por testigo una paloma que los miraba de hito en hito esperando algún migajón de pan que no acababa de llegar.Luego llegó el consuelo de palabra y de obra y más tarde el amor con cuentagotas, no se fuera a pasar el filtro y se liara. Y en este punto fue donde el último hilo de la cuerda acabó por romperse, porque el padre de las criaturas, nunca se lo perdonó.Todo fue muy rápido: el juicio del juez le sirvió en bandeja a los hijos de sus entrañas. Ella en cambio llevó las de perder porque era una adultera, y eso era un delito: Las palizas y las humillaciones simplemente se tiraban al olvido, como la basura al basurero, por miedo y por vergüenza.
Una mañana se marchó de la casa que una vez fue su hogar, dejando a los hijos al otro lado de una puerta que no pudo cerrar, Y lo hizo sin decir adiós a ese hueco de escalera que marcó un antes y un después en su triste vida.Cruzó el zaguán llevando con ella el cordón umbilical de los recuerdos, al que antes de partir enganchó, como un llavero de pistón, al corazón de su hija pequeña para que nunca olvidara como la quería…como los quería. Y como “a rey muerto, rey puesto”, otra mañana llegó a la casa una hermana del padre que parecía escapada de “David Copperfield”.Era una mujer avinagrada de carácter, con un rictus de amargura en la expresión, y una mala sangre que no se sabia si la había mamado o era por naturaleza. La pequeña pensaba que era porque Dios se había equivocado y en vez de un corazón le colocó un polvorón por eso de que Él, había nacido en Navidad y punto. Y es que no podía razonar otra cosa por la edad, que con todos los dedos de las manos no sumaban siete, pero si podía comprender que esa mujer no tenia nada de su madre, por mucho que se empeñara en suplantarla en lo que un día fue un hogar feliz. Y le hacia la vida imposible quizá por ser la más chica de los seis hermanos que quedaban desde que Ángel se fue tras la pelota, o tal vez por el parecido tan grande que tenia con la que le dio la vida.
-Comete las lentejas…
Hablaba con voz pausada y mirada sibilina. la niña Lola, sentada en una banqueta de la cocina miraba la puntilla de espuma formada en el borde del plato que ese corazón duro, tan duro como el chusco de pan que le daba en el desayuno,pretendía que se comiera, pero ella no podía con el olor de unas lentejas que se habían pasado todo el dia bronceandose al sol ,en el alféizar de la ventana de esa cocina tan falta de madre. Sabia muy bien que si se las comía volvería a las diarreas y a los vómitos de la primera vez que en su inocencia se tragó el mejunje sin más. Y es que era mala, muy mala, pero cuando la necesidad apremia, el ingenio se agudiza y esa necesidad hizo que aprovechara las salidas de la cocina de la mujer, para ir vaciando platos tras la alacena situada junto a la mesa de formica verde, en la que todos los días pasaba su particular martirio en solitario, o para colarlas, no sin riesgo de ser descubierta, por la taza del w.c. …Pero ese día la suerte le dio un revés porque la bruja no abandonó la cocina en ningún momento, así que la niña Lola se armó de valor y dijo:NO. Un” no”caro, muy caro que la mujer de mirada sibilina, compró con un:”está bien”, vaciando el plato de lentejas en la basura:”Está bien”…
– Ponte de pie…
Y un grito de dolor terrible, angustioso, lastimero, se escapó de la garganta de la niña, mientras que un dedo del pie izquierdo se partía en tres bajo el tacón cruel de esa amargura de mujer.
– ¡La próxima vez comerás!
Y Lola lloraba hecha un mar de lágrimas, sin consuelo ni amparo de madre. Lola lloraba…Lola lloraba, y lloraba no solo por el dedo roto por un taconazo de la vieja bruja, sino porque las monedas que su padre le daba para comprar la merienda se las arrebataba sin más.
Y Lola lloraba porque se daba cuenta de que un padre con tanto hijo no podía sacar a la bruja de casa.
Y Lola lloraba…Y lloraba porque, aún siendo la más pequeña de todos los hermanos, Dios se había pasado otorgándole más sentido común del que una nena de su edad podia desear.
Y Lola lloraba…lloraba Lola porque no quería abrazar sino ser abrazada para sentirse amparada.
Y Lola lloraba…porque para eso necesitaba una madre.

  8 Responses to “Y Lola lloraba…lloraba Lola…”

  1. y lola seguia llorando aunque las lagrimas la guardaba en cada rinconcito de su corazon,para no hacer daño a una hermanita cuyos pulmones solo querian poder abrazar la vida,durmiendo a su lado lola pensaba que habia poco aire en la habitacion una habitacion estrecha con techos bajos,tabiques empapelados ,lola cada noche le daba un beso en la frente,y aguantaba la respiracion en su inocencia pensaba que al ser pequeña la habitacion., no habia aire bastante para las dos,y aguantaba uno dos tres ,,, minutos con el oido en su pecho lola se decia ya respira mejor,con una dulce sonrisa y sus brazos entrelazados,

  2. Y Lola ha llegado hasta mi rincón,en el que he dejado escrito algo para ella.
    Y Lola hoy ya no llora porque ha suplido aquella falta de madre con todo el instinto maternal que Dios le dió.
    Y Lola es hoy una mujer plena con una luz en la mirada que te alegra el corazón aunque no quieras.
    Y Lola, y Lola, y Lola…
    Un beso Lola.

    Gudea

  3. ejej precioso ,tendras tu fan numero uno cuando escribas tu libro ,que se que triunfara,besitos.

  4. El libro…Gracias niña Lola.
    Otro.

    Gudea

  5. Qué historia tan triste y tan emotiva.
    Me alegro de que Lola le haya plantado cara a la vida y sea feliz.

  6. Pues así es señora Varech:real como la vida misma. Ya sabe que muchas, pero muchas veces la realidad supera a la ficción.Hoy La pequeña Lola es un pedazo de mujer y de ser humano de esos de quitarse el sombreo.
    Un abrazo fuerte.

    La Ratita Presumida

  7. bonita historia ,preciosa ,pero lo mejor es que lola es ahora feliz besitos ,tambien para lola

  8. Hola guapisima. Me alegra veerte por la Isla. Espero que,cuando no tengas nada mejor que hacer te acerques por aquí.
    Lola es feliz, y eso es lo que importa, como tú bien dices.
    Un abrazo grande y otro para "Yo Mismo! ¡ja, ja, ja! Me estoy riendo porque por una vez,las tornas se han cambiado, y el abrazo no te lo envío a ti, sino a él.
    Gudea

    P. D. Pasé un ratito muy bueno con vosotros esta mañana.

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