Feb 112011
 



En el camino te encontré y en el camino te dejaré. En el camino me encontraste y en el camino me dejarás.Unas veces más y mejor y otras peor imposible, pero en todas esas batallas de amor he puesto el corazón, pero no el alma, el alma la he guardado alguna vez bajo un ladrillo de mi habitación. Otras en el interior del rulo de cartón del papel de la cocina, en un taper dentro de la nevera por aquello de que al conservar las cosas, le de algo de la frescura y lozanía que con el paso de los años ha ido perdiendo de tantos golpes que le han dado y ha ofrecido. Por lo general la suelo dejar dentro de mis” calcetines de la suerte”, son fucsia coronados por un cerdito sonrosado con cara de cerdito sonrosado, como no podía ser otra cosa.Una vez probé a dejarla en el interior de una botella de aceite de baño para bebes,pero la infeliz se ahogaba no porque tuviera dificultad para respirar porque el alma está exenta de esa necesidad, sino porque al sumergirse en el liquido denso brillante y limpio, se dio cuenta de que era tal su nitidez que quizá se me podría pasar por la cabeza sustituirla sin más.Pero no lo hice porque en aquella época mi piel era grasa y no era cuestión de añadir más leña al fuego, no fuera a ocurrir un estropicio si alguna vez se agitaba de más en vista de mi conducta.”Mi neurona” acaba de pegar dos golpes en la pared del cerebro recordándome aquella vez que por error la tiré a una papelera del mobiliario urbano de una ciudad cualquiera de las muchas por las que he pasado: la llevaba en el bolsillo del abrigo junto a un cartucho de castañas pilongas que quemaban como un trago de tequila añejo corriendo por la garganta. Y se fue tras el guante, y el cartucho llenito de pieles. Como os podéis figurar retrocedí sobre mis pasos al advertir que andaba más ligera : -¿A donde vas sin alma? Anda, anda, que si no fuera por mi…- dijo “mi neurona” pegando saltos de esos que pegan las neuronas-Se ha ido tras el guante y el cartucho…
Se fue tras el guante, el cartucho y las mondas de castañas,. Tuve suerte de que al camión de la basura aún le quedara varias horas para hacer su recorrido. Desde entonces la tengo pegada a la nevera con un imán “made in Taiwán”, junto a una “dieta milagro” que nunca empecé.
Y he puesto el corazón en todas las batallas donde manda el corazón,pero no el alma…el alma la he guardado…la he guardado…la he guardado…


  4 Responses to “Y se fue tras el guante, el cartucho y las mondas de castañas…”

  1. muy bien, seguiré tu ejemplo. Es preciso colocarla en el lugar más apropiado, que cúal es? pues no lo sé, para eso me sentí atraida por estas palabras y observé todos tus avatares… jjajaj.

    un saludo.

  2. Pues nada, Señorita Esilleviana,a parte de agradecer su llegada, todo un placer ofrecerle el té de la concordia. Disfrute de su visita y llevese una órquidea para que no olvide el camino.
    Un abrazo.

    Gudea de Lagash

  3. Haces muy bien, que no nos quiten el alma, es lo único que no nos abandona el resto de nuestra vida…mira que si la dejas en un archivo culaquiera de un ordenador y…zas!! desaparece junto a cuatrocientastantas fotos de momentos que no se repiten…a buen recaudo, gaviota.
    Un abrazo

  4. Calle, calle, señora Malanga, que como bien dice mi amigo "Yo Mismo":cuando menos te lo esperes aparecerán….¡y así ha sido! ¡jo! no vea usted "los sudores de la muerte" que me entraron, pero las encontré ¡¡¡¡EUREKA!!!!!
    En cuanto al alma…pues estoy en total acuerdo con usted, porque es lo único que nos va a quedar y luego está eso de que ha sido nuestra fiel, aunque incómoda compañera alguna que otra vez,y no está nada bien dejarla en cualquier esquina.
    Besos gordos.

    Nina Gaviota

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